Régimen israelí bombardea base aérea siria en Idleb
Mientras Washington expresa “preocupación”, Tel Aviv continúa atacando Siria y expandiendo su ocupación del país en forma constante desde el cambio de régimen a fines de 2024. En ese marco, lanzó el martes una oleada de ataques a instalaciones militares sirias en la noroccidental provincia de Idleb.
El régimen ocupante de Palestina y la región lanzó una nueva oleada de ataques contra Siria el 18 de agosto, a pesar de que las actuales “autoridades” de Damasco, que lucharon durante años contra un Estado Sirio firme adversario de Tel Aviv, no representan hoy la más mínima amenaza para el régimen israelí.
Los nuevos ataques aéreos alcanzaron el martes la base aérea militar de Abu al-Duhur —hoy fuera de servicio— ubicada en la noroccidental provincia de Idleb.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria emitió un comunicado condenando el ataque. Describió los ataques israelíes como «un acto de agresión injustificado y una peligrosa escalada que amenaza la seguridad y la estabilidad regionales».
Según publicó la agencia estatal SANA, «los continuos ataques israelíes desde el 8 de diciembre de 2024, mientras Siria ejerce moderación y trabaja para consolidar la estabilidad y evitar una escalada, revelan los intentos de la ocupación israelí de socavar esos esfuerzos y empujar a la región hacia una mayor tensión e inestabilidad».
Según los medios sirios, ocho ataques aéreos israelíes alcanzaron la base. “Aviones de la fuerza de ocupación israelí atacaron esta madrugada la pista del aeropuerto militar de Abu Duhur… con ocho ataques”, informaron fuentes a la televisión estatal.
El ataque se produce poco después de que, según se informó, las fuerzas de Damasco obtuvieran acceso a la “ultima” base de Washington en Siria, tras un proceso de retirada estadounidense del país que duró varios meses, después de años de ilegal ocupación en el marco de la guerra impuesta al Estado Sirio entre 2011 y 2024.
Aún no está claro hasta qué punto Washington habría retirado sus botas de territorio sirio, ya que Irán anunció recientemente operaciones dirigidas contra lo que, según afirmó, eran fuerzas y activos estadounidenses en Siria.
Condenas varias
El portavoz del Secretario General de la ONU, Stéphane Dujarric, condenó los ataques aéreos israelíes contra la base aérea militar de Abu al-Duhur, calificándolos de "violación muy preocupante" de la integridad territorial y el espacio aéreo de Siria.
«Se trata de otra violación muy preocupante de la integridad territorial y el espacio aéreo de Siria. Estos ataques aéreos deben cesar y nos oponemos a ellos», declaró Dujarric a los periodistas durante una rueda de prensa oficial.
También Turquía, Arabia Saudita, Kuwait, Egipto, Emiratos, Qatar, la Liga Árabe, la Liga Islámica Mundial y el Consejo de Cooperación del Golfo condenaron los ataques e instaron a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad de la ONU a tomar medidas firmes contra las reiteradas agresiones israelíes en territorio sirio.
Consternación del Tío Samuel y su “mano amiga”
Por su parte Washington, —gran sostén histórico de Tel Aviv y hoy también auspiciante de Damasco— expresó su “preocupación”, en declaraciones en la red X efectuadas por el enviado estadounidense a Siria (y ex socio de Epstein), Tom Barrack, quien condenó la “innecesaria escalada que no contribuye a la estabilidad regional”.
Barrack también elogió a Damasco y a sus fuerzas por no representar ninguna amenaza para Israel, tal como la propia Damasco ha confirmado repetidamente.
En ese sentido, publicó que el gobierno del autoproclamado presidente sirio Ahmad al-Sharaa «no ha adoptado una postura agresiva ni ha mantenido fuerzas interpuestas. De hecho, ha indicado repetidamente su preferencia por la desescalada con Israel».
La entente contra Siria y los bombazos de ayer y hoy
Durante años, bajo su agenda de cambio de régimen y guerra terrorista declarada al Estado Sirio, Estados Unidos entrenó a fuerzas extremistas en distintos puntos ilegalmente ocupados en territorio sirio, especialmente en su base de Al-Tanf ubicada en un punto fronterizo crucial del desierto de Homs en la zona de la triple frontera con Irak y Jordania. Asimismo, como parte de las oscuras maniobras de desestabilización de Washington y sus aliados, (especialmente —pero no solo— Turquía y el MI6 británico), armaron y financiaron a varias facciones extremistas en Siria a lo largo de la guerra impuesta, incluido el infame grupo Noureddine al-Zinki, responsable de la decapitación de un niño de 12 años, entre otros brutales crímenes.
Muchos de estos grupos extremistas conformados por extranjeros de más de 80 nacionalidades y vinculados a Al-Qaeda y DAESH (ISIS) —incluido el mencionado al-Zinki— se han reconvertido hoy en brigadas del “nuevo ejército sirio” establecido bajo la actual “administración”, misma que no solamente ha reconocido al usurpador de Palestina echando por la borda décadas de posicionamiento soberano, sino que se ha embarcado en un proceso de normalización y “acuerdos” declarando abiertamente que no siente hostilidad hacia el régimen de Israel y que no busca la confrontación.
A pesar de ello y en continuidad del tendal de agresiones ya visto en 2025 , el régimen sionista no solo no desiste, sino que persiste en forma sostenida en sus ataques a Siria, en pos de expandir constantemente su ilegal ocupación del territorio sirio, bajo la misma doctrina usurpadora que aplica hace casi ochenta años a la región en general, y que ha potenciado desde octubre de 2023 con la genocida campaña en Gaza y toda Palestina así como en el sur del Líbano, públicamente declarada por sus propios dirigentes, bajo las remanidas y falaces excusas ad hoc.
Tristemente, desprovista Siria ya hoy de su otrora establecida capacidad bélica aérea —especialmente defensiva pero también ofensiva— y con un nulo control de su espacio aéreo nacional y soberano, tampoco el mencionado y variopinto “nuevo ejército sirio” se ha dedicado a defender en tierra el territorio nacional —para lo que sí posee medios— haciendo frente a las tropas israelíes invasoras y ocupantes ilegales.
Sin embargo, ciertamente sí se ha dedicado desde diciembre de 2024 a la represión interna, la persecución y el sustento de una amplia gama de crímenes sectarios , tales como la persecución a las comunidades cristianas y las masacres abiertas sobre miles de civiles de las comunidades alauita y drusa (sin olvidar a otras como ismaelitas y murshidíes), así como a la etnia kurda, con calamitosos guarismos resultantes de la multifacética campaña.
Todo ello en pos de un proceso de así llamada “transformación” que pretende secuestrar la representación de, y encolumnar a, la más masiva comunidad componente de la sociedad nacional, para imponer una agenda pseudo-ideológica de presunto regreso a “la gloria de los Omeyas” que se utiliza, —bajo la deforme y exclusiva óptica de un minúsculo sector extremista dentro de la escuela sunnita del Islam— para justificar una artificial y forzada homogeneización de la sociedad siria y su natural tejido social heredero de milenios de convivencia; mismo que conformó, durante las últimas ocho décadas de vida de la moderna república, un armonioso mosaico multiconfesional y pluriétnico ejemplar para la región y el mundo.
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