El caso de Adel Al-Natour reflota la situación de los detenidos palestinos en Siria
El tema de los detenidos palestinos en Siria ha resurgido con la prolongada detención del dirigente Adel al-Natour durante casi un año, en medio de presiones para su deportación. En un surmenaje de irregularidades, hay versiones contradictorias sobre los motivos de su arresto y no está claro cuál es la entidad que gestiona su caso, ni tampoco se han definido los cargos y procedimientos legales.
El tema de los refugiados palestinos detenidos en Siria ha resurgido, coincidiendo con la revelación de que las autoridades mantienen bajo custodia al líder palestino Adel Abdel Fattah al-Natour desde hace casi un año, a la vez que se informa que su liberación está condicionada a su deportación.
De ejecutarse esta orden de deportación, sería la primera de este tipo desde el inicio de las campañas de arresto de palestinos en abril pasado. Todos estos arrestos se caracterizan por la falta de cargos claros contra los detenidos, privándolos así de un proceso legal que garantice sus derechos.
Al-Natour, palestino de la Franja de Gaza que fuera arrestado previamente por el régimen de Israel, posteriormente liberado y deportado —tras lo cual se trasladó a varios países árabes y se estableció en Damasco en 1992—, fue arrestado por las fuerzas de seguridad en Siria en septiembre de 2025.
Según su familia, Al-Natour fue uno de los fundadores del movimiento Yihad Islámica, del que se separó hace unas tres décadas, uniéndose a los Comités de Resistencia Popular como su representante fuera de la Franja de Gaza. Sin embargo, en los últimos años, sus actividades se han limitado a labores humanitarias y de socorro en el campamento palestino de Yarmouk, ubicado en Damasco.
Sin causa, sin cargos y bajo amenaza de deportación
Durante los primeros tres meses de su detención, según fuentes informadas que hablaron con el periódico Al-Akhbar, el dirigente palestino no fue sometido a ninguna investigación oficial. La comunicación con él se limitó a "conversaciones amistosas que parecían una táctica dilatoria y de presión". Las justificaciones ofrecidas para su detención giraban en torno a la idea de "protegerlo", sin especificar de quién supuestamente se le protegía.
Esta misma justificación se repitió recientemente cuando el funcionario de seguridad responsable de los palestinos en el Ministerio del Interior informó a la familia de Al-Natour de "la necesidad de obtener un visado de entrada a un país que acepte recibirlo". Sin embargo, la familia rechazó esta justificación, considerando que "la decisión de deportarlo no puede sustituir a la libertad", sobre todo porque, según la familia, las autoridades que lo detienen admiten desconocer los motivos de su arresto, limitándose a afirmar que "la decisión está fuera de nuestro control".
Esto plantea muchas preguntas sobre quién está detrás de la detención continuada de al-Natour, especialmente porque el caso aún no ha seguido un curso legal claro. Algunos informes sugieren presiones israelíes al respecto. En respuesta a una pregunta formulada por Al-Akhbar a una fuente siria bien informada sobre la validez de esta hipótesis, la fuente restó importancia, sugiriendo que "el asunto está sujeto a rivalidades internas de seguridad, ya que algunos grupos buscan controlar aspectos clave de la actividad palestina en Siria eliminando a figuras asociadas con el régimen anterior y promoviendo, en su lugar, a figuras cercanas a la nueva autoridad dentro de la comunidad palestina en el país".
Según la misma fuente, la presunta vinculación de al-Natour con Irán, expuesta en los medios de comunicación locales y regionales, está siendo orquestada por las mismas agencias de seguridad y tiene como objetivo crear las condiciones para implementar la orden de deportación (que hasta ahora sigue siendo meramente simbólica).
Uno más de tantos
Según reporta al Akhbar, fuentes de seguridad consultadas indican que otras detenciones e investigaciones contra exlíderes palestinos no se llevaron a cabo de la misma manera, incluso cuando la presión israelí era evidente. Tras la conclusión de las investigaciones, las medidas adoptadas contra los implicados se limitaron a expulsarlos de Damasco e impedirles participar en actividades políticas, sin exigir su deportación. Esta información coincide con informes sobre la reciente liberación de palestinos que habían estado detenidos durante cinco meses.
En cuanto a al-Nattour, las mismas fuentes indican que funcionarios de seguridad pidieron a su familia que cesara toda comunicación con los medios sobre el caso, amenazándolos con consecuencias para su seguridad.
Por el contrario, la familia evita responsabilizar del arresto al régimen en su conjunto, señalando discrepancias en la seguridad interna respecto a cómo se está manejando el caso. De hecho, se ha comprobado que algunas entidades que persiguen a palestinos sirios actúan de forma arbitraria y sin una coordinación clara con autoridades superiores.
Aparentemente, dichos actores estarían aprovechando su influencia económica y de seguridad dentro del fondo soberano —dados sus estrechos vínculos históricos con Hay’at Tahrir al-Sham (HTS)— e intentan utilizarla para socavar cualquier oportunidad de comunicación de grupos palestinos con Irán. Según la información disponible, algunas de estas entidades están centrando sus esfuerzos en vincular el activismo palestino con Teherán para reprimirlo por completo. También están investigando los motivos y antecedentes de los activistas palestinos, en particular tras el incidente en la embajada de los Emiratos Árabes Unidos ocurrido durante un evento de apoyo a la Franja de Gaza.
Sin embargo, la familia al-Natour insiste en que las instituciones de seguridad y judiciales deben asumir sus responsabilidades y abordar los abusos que han provocado la muerte de personas tras su detención o su prolongada desaparición forzada.
Por su parte, las ONGs: Asociación de Abogados Palestinos de Siria y Campaña Palestina por la Justicia y las Víctimas de Desapariciones Forzadas exigieron la liberación de Adel Abdel Fattah al-Natour y el cese de cualquier procedimiento encaminado a su deportación, advirtiendo de los riesgos que podría acarrear su expulsión ante la ausencia de garantías claras sobre su seguridad y estatus legal.
En otro comunicado, la Campaña exigió la liberación inmediata de al-Natour y el cese de cualquier procedimiento que pudiera deportarlo o exponerlo al riesgo de persecución, detención o desaparición forzada.
En este mismo contexto, organizaciones de derechos humanos informaron de la detención de aproximadamente 40 palestinos en diversas zonas, entre ellas Khan al-Sheikh, Jaramana, al-Husayniyah, Rukn al-Din y al-Hamah. Si bien algunos fueron puestos en libertad posteriormente, otros, incluidos menores de edad, permanecen detenidos sin cargos ni remisión a la justicia.
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