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miércoles, 13 de mayo de 2020

Mensaje pastoral de Monseñor Habib Chamieh

Por Redacción Diario Sirio Libanés

La máxima autoridad de la Iglesia Católica Maronita en Argentina, Monseñor Juan Habib Chamieh, envió un mensaje de plegarias y bendiciones para la colectividad siriolibanesa en el marco de la pandemia de COVID-19. 

En esta época de pandemia y riesgo sanitario, con la consecuente crisis sin parangón como la que actualmente transita la humanidad en su conjunto, los líderes espirituales deben estar más presentes que nunca para sus comunidades.

Así lo han demostrado, mediante distintas manifestaciones, todos los hombres de fe cuya responsabilidad recae en el cuidado de la salud espiritual de cada uno de los credos que conforman el rico y plural abanico religioso de la colectividad sirio libanesa de nuestro país.

En esta oportunidad, Monseñor Juan Habib Chamieh, Obispo de la Eparquía San Charbel de los Maronitas en Argentina, transmitió dos especiales mensajes de audio.

Monseñor saludó afectuosamente a la familia del Club Sirio Libanés de Buenos Aires, y a su vez brindó un mensaje pastoral para este mes de mayo dirigido a su feligresía, a la colectividad siriolibanesa, y a la comunidad nacional en su conjunto.

De este último, compartimos aquí una transcripción completa y a pie de nota un video para quienes deseen escuchar las palabras del obispo.

Mensaje Pastoral de Monseñor Juan Habib Chamieh

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Señor, quédate con nosotros. 

Saludos de paz y de alegría. Reverendos padres de la Eparquía, queridos hermanos, paisanos y argentinos.

Quise mandar este mensaje para decirles a todos ustedes que los extraño mucho y que no me olvidé de ustedes, ni de sus familias, y ni de su afecto y cariño hacia todos los sacerdotes de la Eparquía y hacia mí. 

Estén seguros que los recuerdo siempre en mis oraciones y misas, aún más en estos días difíciles. Siempre pido sus oraciones por los Padres y por mí, para poder ser de verdad pastores, según el corazón de Jesús. Jesús, el buen pastor, que da su vida por su rebaño.

Este año, en el mes de mayo, el mes de la Virgen María, el de Nuestra Señora del Líbano -que se festeja el primer domingo de mayo-, y el mes de Nuestra Señora de Luján -que celebramos el 8 de mayo-, nos encuentra, en algún sentido, tristes, nerviosos, miedosos, por la pandemia del coronavirus o COVID19, que afecto al mundo entero y causó muchos muertos.

En Argentina, hace más de una cuarentena, hace una 'cincuentena' que estamos sujetos a la Ley nacional de aislamiento social, preventivo y obligatorio, y todavía no se sabe cómo y cuándo va a terminar todo esto. En Argentina tenemos muchos afectados y muertos por la pandemia, pero tenemos muchos más afectados por la situación económica, por la pobreza y falta de trabajo. Pido a la Virgen de Luján y del Líbano, en este mes de mayo, su bendición y protección maternal para todos ustedes y para sus familias.

En estos días, les dirijo unas palabras sobre la Virgen María, esperando que sean de consuelo y fortaleza para todos:

En la escena del calvario, el evangelista Juan dice que junto a la cruz de Jesús estaba su madre, al lado de su hijo Jesús. Estar en sus momentos más difíciles -crucifixión y muerte- nos confirma que, cuando estamos en malos momentos, María también está ahí a nuestro lado. Su presencia tierna de madre nos infunde consuelo, y su presencia atenta de servidora de Dios y de los hombres, nos inspira coraje.

Coraje en aceptar los malos tiempos, y fe, para seguir adelante confiando en la Providencia Divina. Es Jesús mismo en la cruz, consolado por la presencia de su madre a su lado, quien confía a María a cada persona que sufre como él y con él, diciendo: "Aquí tienes a tu hijo".

La Iglesia también nos enseña, en el Ave María, a invocar la presencia de María en cada hora de nuestra vida; especialmente, en la hora de nuestra muerte. Pido a la Virgen que haga sentir su presencia concreta, de madre, que nos acompaña en el peregrinaje de nuestra vida; que ampare a quien está en peligro y alivie a quien sufre por una enfermedad o necesidad.

"Quédate en casa" repiten a cada hora los medios de comunicación; repitamos nosotros también nuestra invitación a Jesús resucitado, en los términos de los discípulos de Emaús, diciendo: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba".

Recibamos de Jesús crucificado el mejor regalo, “aquí tienes a tu madre”, y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Queridos hermanos, esperando liberarnos muy pronto del peligro de la pandemia, y volver a la normalidad, pedimos la protección de la Virgen de Luján y del Líbano, y de nuestros santos patronos en Argentina: San Charbel, San Marón, y San Juan Marón. 

Les dejo la bendición apostólica: Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

 

Amén.

 

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