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jueves, 09 de enero de 2020

Siria, Washington y los kurdos: "El sueño de Rojava está muerto" (II)

Por Tim Anderson / Traducido por Redacción Diario Sirio Libanés

Con la derrota de ISIS y Al Nusra y el colapso de "Rojava", Washington se está quedando rápidamente sin opciones en Siria pero todavía actúa para prolongar el final del juego y castigar al pueblo sirio. PARTE II

Parte II de tres partes

El reclamo de una patria kurda en Siria no es un movimiento indígena, reclamando el regreso de tierras ancestrales. Tampoco el debate sobre los kurdos como inmigrantes históricos (Yildiz 2005) o habitantes de larga data (Hennerbichler 2012) resuelve la cuestión.

Si bien los idiomas kurdos son de origen iraní, y la historia más larga pasa por Mesopotamia (Irak) y el Imperio Otomano, los kurdos son ciertamente parte de la población siria nativa. Sin embargo, con 1,5 millones de ellos, Siria alberga el grupo más pequeño de la región, con alrededor de 20 millones en Turquía (Gürbüz 2016: 31) y otros 6 y 8 millones en Irán e Irak respectivamente.

La idea de un pseudo-estado de "Rojava" en Siria se ha visto comprometida de tres maneras:

Primero, los grupos kurdos en el norte y noreste de Siria son solo uno de varios grupos étnicos (entre asirios, circasianos, armenios y árabes), y en algunas áreas solo son pequeñas minorías.

En segundo lugar, el movimiento separatista kurdo en Siria ha sido sobredeterminado por la política y la migración proveniente de Turquía. "Rojava" fue vista como el trampolín para un proyecto más grande de "Kurdistán", conducido desde el norte.

Tercero, la intervención del poder imperial aumentó las expectativas separatistas y ha dañado las relaciones kurdas con otros grupos sirios.

En la historia más larga de Siria, tradicional refugio para las minorías, ha habido muchos kurdos, incluidas personalidades famosas, que no aceptaron el sueño separatista. Dos de ellos están enterrados dentro de los terrenos de la Mezquita Omeya en Damasco: el gobernante del siglo XII Salahaddin y el erudito coránico Sheikh Mohammad al-Bouti (asesinado por el Frente Al Nusra en 2013).

Muchos sirios de origen kurdo abrazaron la idea de una identidad más amplia. Antes del conflicto de 2011, Tejel (2009: 39-46) clasificó las identidades kurdo-sirias como nacionalistas árabes, comunistas y nacionalistas kurdos, con los líderes kurdo-sirios Husni Za’im y Adib al-Shishakli haciendo campaña por una ‘Gran Siria’ no sectaria.

La influencia kurdo-turca comenzó a principios del siglo XX, ya que la cultura kurda fue reprimida por el Estado turco post-otomano. Los kurdo-turcos se refugiaron por primera vez en Siria, incluso en Damasco, después de su fallida rebelión en 1925. La idea misma de un partido kurdo-sirio surgió en 1956 del refugiado turco Osman Sabri; y otro refugiado turco, Nûredîn Zaza, se convirtió en presidente de ese partido.

Hubo múltiples divisiones en los años siguientes. El Partido de la Unión Democrática (PYD) surgió en la década de 1980 como una rama del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), leal a su líder Abdallah Öcalan, quien en 1996 reconoció que “la mayoría de los kurdos de Siria eran refugiados y migrantes de Turquía y ellos se beneficiarían de regresar allí” (Allsop 2014: 231).

Muchas de las afirmaciones sobre los kurdos “apátridas” en Siria deben leerse a la luz de esta afluencia turca. Sin embargo, Öcalan partió en 1998, como parte del acuerdo de Adana, entre Siria y Turquía.

Las grandes potencias, conscientes del papel potencialmente divisivo de los kurdos separatistas, los han utilizado durante décadas para dividir y debilitar a los gobiernos árabes. Aliados regionales de EEUU: Israel e Irán (previo a 1979) se unieron, y el Shah en 1962 ordenó a su policía secreta SAVAK que ayudara a financiar la insurgencia kurda en el norte de Irak, para socavar a Bagdad. Los israelíes se unieron dos años después. La CIA ofreció más ayuda a los kurdos liderados por Barzani en 1972.

Un resultado fue que Irak no pudo unirse a la resistencia árabe contra la expansión israelí en 1967 y 1973 porque una gran parte de su ejército se desplegó en el norte iraquí para contener a los kurdos.

La guerra dirigida por EEUU contra Siria en 2011 presentó nuevas oportunidades separatistas. Las Unidades de Protección Popular (YPG) se reactivaron en 2012, al principio con el apoyo de Damasco para que los sirios en el norte pudieran luchar contra ISIS.

Sin embargo, la ocupación estadounidense de partes del norte y este de Siria a fines de 2015 condujo a la reorganización de muchas unidades de YPG en las “Fuerzas Democráticas Sirias” (SDF) patrocinadas por EEUU (Martin 2018: 96). A veces se les refería como la fuerza de "Rojava", mientras que otras veces se minimizaba el componente kurdo.

Según un informe militar de EEUU en 2017, las SDF en Manbij eran solo un 40 por ciento kurdas (Informe CRS: pág. 12 ), abordando la vergonzosa realidad de que Manbij tenía una población kurda muy pequeña.

A fines de 2016, el coronel estadounidense, John Dorrian, dio una estimación kurda general más alta, diciendo que el SDF “consta de aproximadamente 45 mil combatientes, de los cuales más de 13 mil son árabes” (Informe USDOD 2016 ). Muchos de estos últimos provenían de los fragmentos de la previa milicia agente estadounidense en Siria.

El coronel sirio Malek de Alepo me confirmó que la mayoría de los miembros de las SDF siempre eran kurdos, incluidos muchos de Irak y Turquía. El tamaño de los contingentes extranjeros y no kurdos variaba según el dinero ofrecido.

Un informe del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización y la Violencia Política (ICSR) con sede en Londres reconoció que las fuerzas terrestres YPG y SDF seguían siendo en gran medida armas del PKK turco (Informe ICSR: pág. 10 ).

El fracaso del referéndum separatista de septiembre de 2017 en Irak dio un duro golpe al proyecto regional. El KDP y PUK dejaron de lado su rivalidad para celebrar un referéndum de independencia (que ya había presionado y obtenido el estatus federal) a pesar de que no estaba autorizado por Bagdad.

Se dijo que la propuesta había obtenido una aprobación del 92 por ciento, pero fue rechazada inmediatamente por el Gobierno y el Ejército iraquí, que expulsó a las fuerzas Peshmerga de Kirkuk en solo unas pocas horas (Gabreldar 2018; Reporte ICG 2019 ). Por primera vez en décadas, el Ejército iraquí tomó el control de la región noreste. Bagdad estaba mostrando una voluntad política que había faltado durante muchos años.

En Siria, las fuerzas estadounidenses no hicieron nada para detener la limpieza étnica a cargo de las YPG sobre los no-kurdos en las áreas que reclamaron. En octubre de 2015, el grupo alineado con occidente, Amnistía Internacional (A.I.), acusó a las YPG (justo antes de que EEUU las rebautizara como las “Fuerzas Democráticas Sirias”) de desalojar por la fuerza a los árabes y turcomanos de las áreas que tomaron después de desplazar al ISIS.

A.I. produjo pruebas para mostrar casos de desplazamiento forzado y la demolición y confiscación de bienes civiles, que constituyeron crímenes de guerra (Reporte AI 2015 ).

Acusaciones similares vinieron de fuentes del gobierno turco, pero también de refugiados que dijeron que “los combatientes YPG expulsaron a los árabes y turcomanos de sus hogares y quemaron sus documentos personales” (Nota 1 2015 ; Nota 2 2015 ).

Sin embargo, después de que las fuerzas estadounidenses se convirtieran en patrocinadores directos de las SDF a fines de 2015, una comisión de la ONU, copresidida por la diplomática estadounidense Karen Koning AbuZayd, continuó con su búsqueda de culpar a las fuerzas del Gobierno sirio por la mayoría de los abusos.

La Comisión acusó al YPG/SDF de desplazar por la fuerza a las comunidades “[pero solo] para limpiar las áreas minadas por el ISIS”, y de reclutamiento forzoso, pero “no encontró evidencia para corroborar las afirmaciones de que las fuerzas de YPG o SDF alguna vez atacaron a las comunidades árabes en el base de origen étnico, ni que las autoridades cantonales de YPG buscaran sistemáticamente cambiar la composición demográfica de los territorios”.

Sin embargo, en 2018 hubo informes continuos de la limpieza étnica de cristianos asirios de las áreas controladas por las SDF y EEUU. Se informó que los hombres jóvenes en el área de Qamishli fueron arrestados y reclutados por la fuerza en la milicia kurda, junto con el robo de propiedad de esas mismas milicias.

En 2019, se informó que las SDF cerraron más de 2000 escuelas de enseñanza de árabe en la región de Hasaka y dispararon, mataron, hirieron y encarcelaron a las personas desplazadas que intentaban escapar del campo de refugiados de al-Hawl en el sudeste de Hasaka.

Sin embargo, una vez que las fuerzas estadounidenses crearon y adoptaron las "SDF" lideradas por los kurdos, Amnistía Internacional y los medios de comunicación occidentales silenciaron sus críticas anteriores.

Washington en 2012 había considerado favorablemente el plan de ISIS para un “principado salafista”, con el fin de debilitar a Damasco. En septiembre de 2016, el poder aéreo de los EEUU se utilizó para atacar y matar a más de 120 soldados sirios en el Monte Tharda detrás del aeropuerto Deir Ezzor, para ayudar a los esfuerzos (fallidos) del grupo terrorista de tomar el control y amenazar la ciudad.

Pero cuando Rusia, Siria e Irak comenzaron a eliminar a estos clones sauditas, las fuerzas estadounidenses simplemente rescataron a sus mejores comandantes y reemplazaron a ISIS con un 'SDF' liderado por los kurdos (Anderson 2019: Capítulos 5 y 7), una vez más para socavar y debilitar a Damasco.

Pero las fuerzas de ocupación estadounidenses no se quedaron para patrocinar el desafortunado proyecto de Rojava. En octubre de 2019, el presidente Trump dio la orden de una retirada parcial del norte de Siria. El ex diplomático estadounidense Robert Ford había advertido en 2017 que EEUU abandonaría a las SDF.

Entonces, despojadas de la protección militar de EEUU y su principal fuente de armas y finanzas, las SDF se vieron obligadas a establecer rápidamente una nueva alianza con Damasco y Rusia, para evitar la aniquilación por parte de las fuerzas de Erdogan.

El líder turco vio las YPG / SDF lideradas por Öcalan como un trampolín para su proyecto más grande en Turquía. Los liberales occidentales se quejaron de que EEUU estaba “traicionando” a sus aliados kurdos; pero depositaban demasiada fe en los mitos románticos.

Ünver (2016), por ejemplo, presentó a los kurdos separatistas como receptores de oportunidades no planificadas en la “guerra civil” de Siria en una “era de fronteras cambiantes”, como si la gran potencia no estuviera usando una vez más la “carta kurda” para dividir y debilitar tanto a Irak como a Siria.

Schmidinger (2018: 13, 16-17) trató de torcer la diversidad histórica de Siria en un argumento a favor de la división sectaria de “Rojava”, en lugar de un Estado unitario inclusivo.

Pero, como se ha dicho muchas veces antes, las potencias imperiales nunca tienen aliados reales, solo intereses.

El líder de la resistencia libanesa, Hassan Nasrallah, dijo a los separatistas kurdos en febrero de 2018: “Al final trabajarán de acuerdo con sus intereses, los abandonarán y los venderán en un mercado de esclavos”.

Mientras tanto, con la bendición de Washington, Erdogan persiste con su plan de controlar grandes partes del norte de Siria, con el objetivo de establecer a muchos de los refugiados en Turquía bajo un régimen al estilo de la Hermandad Musulmana, controlado por la milicia islamista sectaria.

El Mayor General sirio retirado Mohammad Abbas me dijo que el líder de Turquía no ha renunciado a su ambición de convertirse en un “Califa” moderno de las naciones musulmanas, y está trabajando para colonizar las mentes sirias con sus constantes consignas islamistas.

► Continúa en Parte III

► Parte I en este enlace

 

 

Nota:

El Dr. Tim Anderson es Director del Centro de Estudios Contra Hegemónicos con sede en Sydney. Ha trabajado en universidades australianas durante más de 30 años, enseñando, investigando y publicando sobre desarrollo, derechos humanos y autodeterminación en Asia-Pacífico, América Latina y Medio Oriente.

Es autor, entre otras obras, de “La Guerra Sucia contra Siria” (2016); “Combatiendo la propaganda de guerra de la guerra sucia contra Siria” (2017) y “El Eje de resistencia: hacia un Medio Oriente independiente” (2019).

Referencias:

Allsop, Harriet (2014) The Kurds of Syria: Political Parties and Identity in the Middle East, I.B. Tauris, New York

Anderson, Tim (2019) Axis of Resistance: towards an independent Middle East, Clarity Press.

Gabreldar, Bushra (2018) ‘Kurdish independence in Iraq’, Harvard International Review , Vol. 39, No. 1, Athletic Diplomacy: the intersection of sports and culture (Winter 2018), pp. 7-9

Gürbüz, Mustafa (2016) Rival Kurdish Movements in Turkey, Amsterdam University Press

Hennerbichler, Ferdinand (2012) ‘The Origin of Kurds, Advances in Anthropology, Vol 2 No 2 64-79

Martin, Kevin (2018) ‘Syria and Iraq ISIS and Other Actors in Historical Context’, in Feisal al-Istrabadi and Sumit Ganguly (2018) The Future of ISIS: Regional and International Implications, Brookings Institution Press

Schmidinger, Thomas (2018) Rojava: Revolution, War and the Future of Syria’s Kurds, Pluto, London

Ünver, H. Akin (2016) Schrödinger’s Kurds: Transnational Kurdish Geopolitics in the Age of Shifting Borders, Journal of International Affairs , Vol. 69, No. 2, Shifting Sands: The Middle East in the 21st Century (SPRING/SUMMER 2016), pp. 65-100

Yildiz, Kerim (2005) The Kurds in Syria: the forgotten people, Ann Arbor, London

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