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viernes, 11 de diciembre de 2015

La ocupación de Palestina es moralmente indefendible

Por Alon Ben-Meir (*) / Trad.: Redacción Diario Sirio Libanés

Síntesis de nota en la que el académico estadounidense Alon Ben-Meir pone a prueba la ocupación israelí de Palestina, en base a las teorías filosóficas de la ética y la moral.  

He mantenido durante mucho tiempo que la ocupación de Cisjordania por parte de Israel desafía el principio moral detrás de la creación del Estado. La ocupación erosiona antes que reforzar la seguridad nacional de Israel, y no puede justificarse en ninguna razón moral o de seguridad. A menos que Israel adopte un nuevo camino moral, nadie puede evitar que se deshilache desde dentro sólo para convertirse en un estado paria que ha perdido su alma.

Hay cuatro teorías éticas, la Kantiana, la Utilitaria, la Ética de la Virtud, y la Religiosa; que demuestran la falta de base moral en la ocupación continua, las cuales imponen a los israelíes la responsabilidad de terminarla de manera decisiva.

1] La primera teoría moral es la Ética Deontológica, cuyo representante más grande es Immanuel Kant. Según esta teoría, las consecuencias son irrelevantes para la rectitud o incorrección moral de una acción; lo que importa es si la acción se realiza en aras del deber o por respeto a la ley moral.

Kant proporciona varias formulaciones de la ley moral, a las que se refiere como el imperativo categórico. Para nuestros propósitos, lo que es más importante son sus dos primeras formulaciones.

La primera es el principio de que la moral nos obliga a actuar sólo en aquellas máximas que podemos universalizar. En pocas palabras, no hacer nada que no se podría querer que todos los demás hagan al mismo tiempo.

La pregunta es si la ocupación israelí es una política que puede ser universalizada y pasar esta prueba de razonamiento moral. La respuesta es claramente no; la política de ocupación es racionalmente inconsistente, ya que requiere que Israel se exima de las normas morales y políticas que el resto de la comunidad internacional reconoce (y que sirven para proteger al propio Israel).

Israel está haciendo una excepción de sí mismo - que es el pecado capital, según Kant, ya que en efecto está diciendo: 'Nosotros no tenemos que vivir de acuerdo con las mismas reglas que todos los demás'.

Mientras que Israel se ha comprometido a una solución de dos estados, continúa usurpando tierras palestinas, violando así los acuerdos internacionales de los que es signatario (Resolución 242 de la ONU, los Acuerdos de Oslo, etc.).

Al hacer esto, Israel está desafiando claramente la primera formulación, que como Kant mostró, nos obliga a honrar nuestros convenios y contratos. Está actuando bajo una máxima o política de romper sus acuerdos para servir a sus propios intereses, lo cual no puede ser universalizad, porque entonces la propia institución de llegar a acuerdos internacionales no se sostiene.

Al mantener la ocupación, Israel está burlando la ley moral, mientras espera que los palestinos sí respeten dichas normas.

La segunda formulación es nunca tratar a otra persona simplemente como un medio, sino siempre también como un fin en sí mismo. Según Kant, como seres racionales libres, cada uno de nosotros posee un valor intrínseco que implica que hay que respetar la dignidad inherente de cada individuo.

En el caso de los palestinos bajo la ocupación, Israel los trata como objetos en vez de personas con capacidad de dar su consentimiento de forma racional a la forma en que están siendo tratados. Israel está coaccionando a los palestinos, física y psicológicamente, al negarles los derechos humanos, a través de, la detención administrativa, las redadas nocturnas y la expulsión, con lo cual les roba su dignidad y les niega su autonomía.

2] La segunda teoría moral es el Utilitarismo, que en su forma moderna se originó en Inglaterra con las obras de Jeremy Bentham y John Stuart Mill. En contraste con el Kantismo, esta teoría pone todo el énfasis en las consecuencias de nuestras acciones. Afirma que una acción es moralmente correcta si se produce la mayor cantidad de bien para el mayor número de personas.

La evaluación moral de cualquier política depende de si se maximiza la utilidad. El utilitarismo está de acuerdo con Kant en un punto fundamental, que es que la moral prohíbe hacer una excepción de uno mismo. Pero, ¿acaso la ocupación maximiza la seguridad y el bienestar de todos los israelíes?

A pesar del hecho de que Israel toma medidas extraordinarias para mejorar su seguridad, la ocupación, de hecho, socava la seguridad del Estado, como se desprende de los repetidos enfrentamientos sangrientos.

Por otra parte, si Israel fuera a extender sus consideraciones morales más allá de su propio pueblo para incluir a los palestinos, entonces la política de ocupación sigue fallando por razones utilitarias aún más agudas.

3] La tercera teoría es la Ética de la Virtud, cuyo defensor más grande sigue siendo Aristóteles. En ella, un acto es moral si se lleva a cabo como resultado de tener un carácter virtuoso.

En este contexto, mientras que la ocupación israelí tiene un efecto adverso importante sobre los palestinos, también tiene una influencia moralmente corruptora en los propios israelíes.

La ética de la virtud reconoce la importancia de adquirir el hábito de actuar con una ética que implica educación moral; como Aristóteles dijo, "Educar la mente sin educar el corazón no es educación en absoluto".

La ocupación no está educando a la juventud israelí hacia las virtudes morales, sino endureciendo sus corazones, ya que pueden convivir normalmente con los prejuicios, la discriminación y la deshumanización sobre los palestinos.

La ocupación crea un ambiente que degrada la sustancia moral de los propios israelíes. Como resultado, siguen cometiendo transgresiones contra los palestinos sin ningún sentido de culpabilidad moral.

4] Por último, debemos tener en cuenta la teoría que indica que la moral está actuando de conformidad con lo que manda la divinidad de nosotros.

Hay dos teorías básicas, las cuales se remontan al Eutifrón de Platón, donde Sócrates plantea la pregunta: "... si el piadoso es amado por los dioses porque es santo o es santo porque es amado de los dioses."

La primera es la teoría del mandato divino, que establece que lo que hace a una acción moral o correcta es el hecho de que Dios lo manda y nada más.

La segunda teoría, defendida por Sócrates, es que Dios nos manda a hacer lo que es correcto porque es lo que hay que hacer. En otras palabras, la moral precede a la voluntad de Dios y es irreductible al mandato divino.

En el contexto de este antiguo debate, la usurpación y la anexión de tierras palestinas pueden parecer defendible sobre la base de la teoría del mandato divino, la cual muchos judíos ortodoxos sostienen, ya que interpretan el concepto de "mitzvá" (buena acción) ante todo como "orden / comando".

Como tal, aquellos que toman la Biblia como revelación de los mandamientos de Dios, la utilizan para justificar el concepto del Gran Israel. Como resultado, ven la presencia palestina como un impedimento que Dios les puso delante para probar su determinación. Por ende, su duro trato de los palestinos se convierte en moralmente permisible porque es coherente con el decreto divino.

Con la adopción de la teoría del mandamiento, están adscribiendo a una posición que ha sido y sigue siendo utilizada para justificar actos que son descaradamente inmorales.

En cuanto a la segunda teoría, de que Dios nos manda a hacer el bien porque es bueno, lo que queda claro es que cualquier acción debe derivar un valor moral, independiente de la voluntad de Dios.

En ese caso, la política israelí hacia la ocupación tendrá que ser moralmente justificable sin referencia a algún mandato divino. Ya hemos examinado la política de Israel a la luz de la Deontología, el Utilitarismo y Ética de la Virtud, y encontramos que se queda corta y no cumple con el requisito básico de estas teorías.

La ocupación de Israel no puede ser defendida por razones morales o en términos de seguridad nacional. Israel puede defenderse y prevalecer sobre cualquiera de sus enemigos, ahora y en el futuro previsible, pero se ahoga en la corrupción moral que la continua ocupación sólo profundiza. Es que, al enemigo interior representa el mayor peligro al que Israel se enfrenta.

 

(*) Alon Ben-Meir es profesor de relaciones internacionales en el Centro de Asuntos Globales en la Universidad de Nueva York. Imparte cursos sobre negociación internacional y estudios sobre Oriente Medio. Puede ser contactado en alon@alonben-meir.com

Nota: la publicación completa en inglés puede consultarse siguiendo este enlace .

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