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jueves, 27 de junio de 2019

El vergonzoso "trato del siglo"

Por Elías Akleh / Traducido y editado por Redacción Diario Sirio Libanés

Similar al acuerdo de Sykes-Picot, la Declaración de Balfour y todos los demás acuerdos árabes/israelíes; se trata de una nueva fase de la progresiva implementación del Proyecto Sionista del Gran Israel.

Global Research

Mucho se ha dicho y escrito sobre el llamado "Trato del Siglo", también llamado por diferentes nombres dependiendo de la perspectiva de diferentes partes. El trato ha estado en desarrollo durante dos años y finalmente se dará a conocer esta semana en Manama, Bahrein, luego de largos períodos de aplazamiento. Fue dirigido por el yerno de Trump, Jared Kushner, con la asistencia de Jason Dov Greenblatt y David Melech Friedman.

El equipo

Kushner es un joven inversor y desarrollador de bienes raíces, quien fue nombrado asesor principal de Trump. Kushner aún es un niño pequeño, un niño de 38 años maniobrando en el mundo adulto. Es políticamente inexperto, y totalmente ignorante de la historia del Medio Oriente.

Uno se pregunta ¿qué tipo de experiencia política tiene para ser nominado asesor principal del presidente Trump? Kushner es un ardiente judío sionista, que respalda y financia los asentamientos (colonias) israelíes en Cisjordania ocupada. La fundación de la familia Kushner contribuyó con donaciones financieras al asentamiento israelí Bet El.

Jason Dov Greenblatt fue el abogado personal de Trump y The Trump Organization. Después de convertirse en presidente, Trump nombró a Greenblatt como su asesor en Israel y asistente para las negociaciones internacionales. Greenblatt es un ardiente sionista, que apoya y financia a los asentamientos israelíes (colonias) en la Cisjordania ocupada y afirma que estas colonias no son obstáculos para la paz.

David Melech Friedman era un abogado de quiebras y presidente de The Trump Organization, quien luego fue designado por el presidente Trump como embajador de EEUU en Israel. Friedman es hijo de un rabino en Temple Hillel en North Woodmere, Nueva York. Es un ardiente judío sionista que apoya y financia los asentamientos (colonias) israelíes en Cisjordania ocupada. En una entrevista con The New York Times el 8 de junio, Friedman declaró que Israel tiene el derecho de anexar partes de la Cisjordania ocupada.

Sin embargo, este equipo judío sionista afirma que tiene un plan económico (“Trato”) para mejorar las vidas de los palestinos invirtiendo dinero (dinero de los árabes del Golfo) para dinamizar la economía palestina. Afirman que este acuerdo económico eventualmente conduciría a un acuerdo político que conduciría a la paz y la prosperidad.

Vale la pena señalar que este equipo no incluye un miembro palestino o árabe, que representaría a la parte palestina. Es como si este equipo sionista se viera a sí mismo como "una luz para las naciones" con sus soluciones, creyendo que los palestinos son incapaces de comprender o planear un plan económico por sí mismos.

Detalles del “negocio”

El equipo de Kushner está abordando el problema con la mentalidad de una transacción comercial, donde el dinero puede comprar todo y el precio depende de negociaciones hábiles.

Durante una entrevista de Reuters, cuyo reportero parece leer de manera aburrida las preguntas de una transcripción ya preparada, Jared Kushner reveló parte de su acuerdo económico. Habló sobre "un fondo de inversión global" de 50 mil millones de dólares utilizados para levantar las economías de los Estados árabes palestinos y vecinos y un fondo de 5 mil millones de dólares para construir un corredor de transporte que conecte Cisjordania y Gaza.

Kushner explicó que se gastarían USD 25 mil millones en territorios palestinos durante un período de 10 años, mientras que el resto del dinero se repartiría entre Egipto, Jordania y el Líbano para impulsar sus propias economías. Algunos de los proyectos serían en la península del Sinaí de Egipto, donde los palestinos de la Franja de Gaza podrían beneficiarse.

Los fondos necesarios para este plan, explicó Kushner, provendrían de los países árabes ricos del Golfo, naciones de Europa y Asia (pero no de Estados Unidos) y de inversionistas privados. Se implica aquí que la mayoría, si no todo el dinero, provendría de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Kushner explicó que el “taller” económico internacional en Bahrein, el 25 y 26 de junio, reunirá a líderes gubernamentales y empresariales para lanzar el plan.

En este “Taller de Paz a la Prosperidad ” o como Kushner lo llamó “la oportunidad del siglo”, Kushner hizo una presentación comercial sobre el desarrollo de Cisjordania y la Franja de Gaza. A la vez, afirmó que Israel no es el problema, mientras que culpó a los palestinos por sabotear planes políticos anteriores para resolver el conflicto debido a sus malas decisiones políticas. A lo largo de su discurso, uno detecta que cree que los palestinos no están bien educados y son incapaces de tener una visión de futuro próspero.

El plan de Kushner se basa en que la economía de la construcción podría llevar a la paz, tal como siguió insistiendo en todas sus entrevistas con los medios y en su presentación en Bahrein. Sin embargo, durante su discurso, contradice esta premisa muchas veces con oraciones como “...si tenemos paz real y no tememos el terrorismo... entonces podemos reducir las fronteras y permitir que fluyan muchos bienes y personas”, y “...todos estos planes podrían ser escalonados en tiempo real si hay un verdadero cese al fuego y una verdadera paz” y “...cómo crear un ambiente seguro para que las personas puedan invertir en el área”, entre otros.

El carro frente al caballo

El plan económico de Kushner coloca el carro frente al caballo, ¿cómo se desarrollaría la economía de un país si el gobierno no sabe dónde están sus fronteras políticas?

Los dos hombres de negocios: Stephen Schwarzman, presidente, CEO y cofundador de Blackstone Group, la mayor firma de inversión de capital del mundo, y Mohamed Alabbar, el desarrollador y presidente de Emaar Properties, famoso por la construcción del rascacielos Burj Khalifa en Dubai, al hablar como panelistas afirmaron claramente que la seguridad, la protección y el estado de derecho -es decir la paz- son un requisito previo para cualquier inversión. Un país independiente con fronteras seguras y un gobierno son requisitos previos esenciales para la inversión y la construcción de una economía.

Kushner continuó insistiendo con su declaración de "ayudar al pueblo palestino" cuando lo que realmente quiere decir es "ayudar a los israelíes", quienes eventualmente controlarán todos estos proyectos como lo que sucedió durante todos los acuerdos de paz anteriores.

Triste historial

Este llamado plan económico (Deal of the Century) es el mismo que todos los acuerdos de paz económicos y políticos anteriores entre los países árabes e Israel que prometieron paz y prosperidad a la región. Los acuerdos de Camp David de 1978 entre Israel y Egipto, el Tratado de Wadi Araba de 1994 entre Israel y Jordania, así como el Protocolo de París de 1994, y luego los Acuerdos de Oslo de 1995 entre Israel y la OLP, permitieron el ingreso de productos israelíes en los países árabes mejorando la economía israelí, pero no el sentido inverso.

Los Acuerdos de Oslo le dieron a Israel el control total de la economía palestina; control sobre aduanas, impuestos, agricultura, industria y todas las puertas a la economía mundial. Más aun, para evitar que las economías palestinas y árabes compitiesen con la suya, Israel violó todos estos tratados y quebrantó las leyes internacionales.

De modo que ahora, Israel tomaría el control de todos los proyectos económicos propuestos por Kushner construidos principalmente por los estados del Golfo Árabe.

Bajo presión

Kushner declaró que su plan tiene dos partes; el plan económico es la parte inicial seguida por la parte política que se espera que se publique el próximo noviembre.

Todo el mundo sabe que la parte política ya había precedido al plan económico cuando el presidente Trump declaró a al-Quds (Jerusalén) como la capital de Israel, cerró la oficina de la Autoridad Palestina (AP) en Washington, retiró el apoyo a la UNRWA, reconoció la anexión del Golán por parte de Israel e indirectamente insinuó que Israel también debería anexar grandes partes de Cisjordania.

Esta es la técnica mafiosa favorita de Trump de imponer una presión que amenaza la vida para hacer cumplir su Trato del Siglo.

Más detalles

Otros planes políticos filtrados para la región incluyen forzar a Jordania a dar a Israel el área fértil de Baqoura; donde el río Yarmouk desemboca en el río Jordán. A cambio, Arabia Saudita le daría a Jordania parte de su desierto del norte.

También los dineros saudí y emiratí comprarían el área de Al-Arish en la península de Sinaí al sur de la Franja de Gaza, así como las islas Tiran y Sanafir en la desembocadura del Golfo de Aqaba que conduce al Mar Rojo. Según el plan de Kushner, se construiría una refinería de petróleo saudita y una planta de desalinización de agua en al-Arish para beneficiar a los palestinos que viven en Gaza. Las islas Tiran y Sanafir serían dirigidas y controladas por Israel, lo que le da a Israel acceso gratuito al Mar Rojo. Esta división territorial será la causa de aún más conflictos futuros.

Nueva estafa

Este Trato del Siglo es similar al acuerdo de Sykes-Picot, la Declaración de Balfour y todos los demás acuerdos árabes/israelíes, que en realidad son fases progresivas de la implementación del Proyecto Sionista del Gran Israel.

Los objetivos principales de este trato son la eliminación del problema de los refugiados palestinos y el establecimiento y la confirmación del estado de Israel como un estado legítimo en la región, que podría normalizar las relaciones con algunos países árabes e incluso convertirse en su socio militar y de inteligencia contra el enemigo exterior; es decir, Irán. Esto también significa el fin de la solución de dos estados y hacer de la AP un aparato de seguridad israelí que mantiene bajo control a cualquier disidente palestino.

Rotundo rechazo

Desde su primer esbozo, el Trato del Siglo se enfrentó a un fuerte rechazo por parte de los palestinos en su conjunto, incluida la AP y todas las facciones palestinas. Las facciones palestinas convocaron manifestaciones masivas en todas las ciudades de Cisjordania y la Franja de Gaza a partir del 24 de junio y continuaron hasta el 26 durante la conferencia de Bahrein con pancartas que rezaban "el taller de Manama es traición" y "Palestina no está a la venta".

El trato también fue rechazado por todos los países y poblaciones árabes, excepto por los líderes de Arabia Saudita, su Bahrein ocupado y los Emiratos Árabes Unidos. Se han llevado a cabo protestas masivas en todo el mundo árabe que se extiende desde el Golfo Pérsico hacia el oeste pasando por los países del norte de África y llegando hasta Marruecos en el Atlántico. En Bahrein, todas las casas levantaron la bandera palestina en solidaridad con los palestinos y en contra del taller económico de Kushner.

No son solo los árabes quienes están rechazando el Trato del Siglo. La UE, que siempre ha apoyado la solución de dos estados, también lo rechazó. Políticos europeos de alto rango; 25 ex ministros de relaciones exteriores, seis ex primeros ministros y dos ex secretarios generales de la OTAN, firmaron una carta a la UE pidiendo el rechazo del “Trato” y la implementación de la solución de dos estados con Israel y el estado palestino viviendo lado a lado.

Este acuerdo está destinado a fallar. Incluso el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, en un discurso ante los líderes judíos de Nueva York reconoció que el trato fracasará y lo calificó como "un acuerdo que solo los israelíes amarían" y admitió que el plan es "inejecutable" y que “puede ser rechazado”.

Traición desde el Golfo

La conferencia económica servirá solo para intensificar el odio de los palestinos y, en general, de los árabes hacia Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, quienes afirman que su objetivo es ayudar a los palestinos. Si realmente quisieran ayudar, podrían haberlo hecho directamente y sin la mediación pro-israelí estadounidense.

Los palestinos han aprendido la difícil lección de no depender de los líderes árabes. El único método para liberar a toda Palestina y reconstruir su estado es a través de la resistencia armada. Lo han hecho generación tras generación a lo largo de los últimos 71 años. La última generación utilizó piedras y cuchillos, esta generación está usando cohetes que podrían alcanzar Tel Aviv.

 

 

 

El Dr. Elias Akleh es un escritor árabe estadounidense de origen palestino nacido en la ciudad de Beit Jala, Palestina. Su familia fue desalojada por primera vez de Haifa después de la "Nakba" de 1948, y luego nuevamente de Beit Jala después de la "Nakseh" de 1967. Ahora vive en los Estados Unidos y publica sus artículos sobre temas relacionados con Oriente Medio y Palestina en diferentes sitios web.

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