Reescribiendo la historia: cambian por decreto nombres de escuelas sirias en Palmira
En el marco del proceso de saqueo de la memoria que vive y sufre la República Árabe Siria, en Palmira decretaron el cambio de nombre en escuelas que homenajeaban las figuras de Khaled al-Asaad y Abdul Salam al-Ujaili.
Bajo amparo del Ministerio de Educación nacional, la “Administración del Distrito de Palmira” emitió una resolución por la que cambia los nombres de varias escuelas y centros educativos, incluyendo la eliminación del nombre del arqueólogo sirio Khaled al-Asaad (خالد الأسعد) y del escritor Abdul Salam al-Ujaili (عبد السلام العجيلي), ambas prominentes figuras culturales sirias difuntas.
De esta forma, los títulos “Guardián de las Antigüedades de Palmira” e “Icono de Raqqa” fueron eliminados de las fachadas de las escuelas que llevaban los nombres de estos dos grandes sirios.
La decisión, que incluyó el cambio de nombre de varias escuelas en Palmira, rebautizó a la escuela secundaria “Khaled al-Asaad” como “Palmyra High School” y a la escuela “Abdul Salam al-Ujaili” como “Al-Sawana” (El Pedernal).
Posiblemente surgida de sesudos funcionarios con cabezas tan duras como un pedernal, la medida exhibe un nivel de brutalidad que instala la imperiosa necesidad de conocer de quienes se está hablando.
Prominentes e imborrables figuras sirias
El Prof. Khaled al-Asaad fue un reconocido arqueólogo y académico sirio, director de Antigüedades y Museos en Palmira, su ciudad natal, durante 40 años, hasta su jubilación en 2003. A lo largo de su vida, contribuyó a la búsqueda y excavación de antigüedades y prestó asistencia a infinidad de misiones arqueológicas extranjeras que trabajaron en Siria. Asimismo, representó a su país en forma impecable en cientos de foros internacionales y conferencias especializadas del ámbito de la arqueología.
En 2015, el profesor Al-Asaad estaba a punto de cumplir 83 años cuando la agrupación terrorista DAESH (ISIS) invadió la ciudad de Palmira. Al-Asaad no abandonó Palmira, sino que se dedicó a ocultar la mayor cantidad posible de antigüedades para que no cayeran en manos de la organización, cuyos miembros se apresuraron a arrestarlo para averiguar el paradero de las antigüedades, pero resistiendo la tortura el heroico profesor se negó a revelarles el paradero hasta que, el 18 de agosto de 2015, lo ejecutaron y colgaron su cuerpo de un poste de electricidad en la plaza de Palmira, tras acusarlo de custodiar "ídolos".
Tras su muerte, Al-Asaad fue amplia e internacionalmente honrado y recibió del gobierno sirio el título de Guardián de las Antigüedades de Palmira. En Italia, un jardín en Milán y un premio a los descubrimientos arqueológicos llevan su nombre. En Siria, una escuela en su ciudad natal de Palmira, por la que dio su vida en defensa de sus antigüedades e historia, también llevaba, hasta ahora, su nombre.
El Dr. Abdul Salam al-Ujaili fue una de las más prominentes figuras inmortalizadas por la historia moderna siria, oriundo de la nordestina ciudad de Raqqa, donde nació a principios del siglo XX. Posteriormente viajó a Damasco y estudió medicina en su universidad antes de regresar a su ciudad natal como médico.
Comenzó su derrotero literario a temprana edad, a los dieciocho años, con la publicación del cuento "Numan" en la revista egipcia Al-Risala, que le sirvió de puerta de entrada a una larga carrera como escritor de ficción, teatro y poesía, además de sus memorias sobre su trabajo como médico, junto con su contribución al proyecto de erradicación de la poliomielitis en la década de 1980.
En 1947, Al-Ajili entró en el Parlamento como el diputado sirio más joven, con 29 años, y al año siguiente se unió al "Ejército de Salvación" tras la Nakba de Palestina.
Posteriormente, asumió las carteras de Asuntos Exteriores e Información durante el período de separación de Egipto al finalizar su existencia la República Árabe Unida (1958-1961), antes de convertirse en Ministro de Cultura sirio en 1962. Luego, volvió a dedicarse a la escritura, dejando un vasto legado de obras en poesía, artículos, literatura y novelas hasta su fallecimiento el 5 de abril de 2006. Una calle en Raqqa y varias escuelas en diversas provincias sirias llevan su nombre. La de Palmira, ya no.
Reescribiendo la Historia
Cabe destacar que quienes hoy han sido ungidos para dirigir el Ministerio de Educación sirio, han cambiado ya mediante decretos y resoluciones un gran número de nombres de escuelas en varias provincias del país, como parte de lo que llaman un “plan para eliminar los símbolos del antiguo régimen”, pero los cambios no se limitan a los símbolos del régimen del Ba’ath que dirigió siria entre 1970 y 2024, sino que también incluyen nombres y figuras destacadas a lo largo de los 80 años de vida del moderno Estado Sirio y más allá.
La serie de múltiples medidas que incluyen atrocidades como la destrucción de monumentos, la eliminación de efemérides patrias, entre otros grandes logros, va más allá de lo meramente decorativo o nominal, es por mucho la muestra más acabada de un afán por reescribir artificial y arbitrariamente la Historia y saquear la memoria, buscando erosionar los principios de identidad nacional siria multiconfesional y su centenario proyecto nacional que se opone al modelo de corte sectario que hoy se pretende imponer al pueblo sirio, bajo la implantación de conceptos disgregantes como “mayorías” y “minorías”, mientras el rumbo del país (y la región) es digitado por agendas extranjeras.
Noticias relacionadas
-
Damasco: El predicador del santuario de Sayyida Zeinab, Sayyid Farhan al-Mansour, fue martirizado en operación terrorista -
Un caos de filtraciones mediáticas sangrientas refuerza la justicia arbitraria de Sharaa -
Régimen israelí acelera la colonización del Golán Sirio -
“Colonos” se infiltran en Quneitra
