Moscú refrenda su apoyo al régimen de Sharaa
Rusia y Siria han confirmado su intención mutua de continuar los contactos de alto nivel tras la salida del ex presidente sirio Bashar al-Assad, afirmó el ministro de Asuntos Exteriores ruso Sergei Lavrov, luego de la visita esta semana del líder del régimen de facto Ahmad al-Sharaa a Moscú.
Según expresó Lavrov en una entrevista con medios turcos, "desde Hafez Assad, hemos tenido largas décadas de buenas relaciones con este país con un significado estratégico, dado el apoyo de la Unión Soviética a la independencia de la República Árabe Siria".
El ministro ruso añadió que “cuando en diciembre de 2024 se produjeron los conocidos acontecimientos y Ahmed Sharaa y su equipo llegaron al poder, nuestros socios sirios expresaron el deseo mutuo de continuar los contactos y reanudarlos en nuevas condiciones, prácticamente sin interrupciones”.
Según Lavrov, Moscú mantiene una comunicación de alto nivel y trabaja activamente en varios acuerdos y tratados con el actual régimen de Damasco. Señaló que el volumen comercial entre ambos países en 2025 alcanzó casi los mil millones de dólares, lo que representa una ligera disminución con respecto a años anteriores.
Lavrov también mencionó la coordinación actual entre Rusia y Turquía para integrar a los kurdos en el régimen político impuesto en Siria, afirmando que estos procesos se están implementando actualmente.
Sharaa en Moscú
El miércoles, después de llamarlo durante años “peligroso terrorista” y de, supuestamente, bombardear sin tregua el cantón bajo su control en la provincia de Idleb, el presidente ruso, Vladimir Putin, recibió por segunda vez al autoproclamado “presidente interino” de Siria, Ahmad al-Sharaa, para discutir los esfuerzos de Damasco para ejercer autoridad sobre el territorio sirio y la disposición de Moscú a apoyar la reconstrucción.
Putin destacó los avances en la cooperación económica entre ambos países, afirmando que en los últimos meses se han producido “progresos notables”.
El mandatario ruso también afirmó que Siria se encuentra ahora en una “nueva fase”, con el objetivo de reconstruir las relaciones políticas y estratégicas con las potencias regionales y mundiales tras años de conflicto.
Buscando sostener su influencia en el cuadro regional, Rusia, un aliado cercano del derrocado presidente Bashar al-Assad, también ha fortalecido sus lazos con Sharaa desde que su agrupación extremista Hay’at Tahrir al-Sham tomó el poder hace 14 meses. Al-Sharaa le dijo a Putin el año pasado que cumpliría todos los acuerdos previos con Moscú, sugiriendo que las bases militares rusas en Siria permanecerían seguras.
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