Presidenta de la Comisión Europea visitará Damasco
Tras más de un año en el poder del actual régimen de facto en Siria, la visita marca el esperado y significativo giro político de Bruselas tras años de aislamiento impuesto a Siria desde EEUU y sus socios europeos de la OTAN. El hecho expone las contradicciones de un bloque que, tras haber sostenido medidas coercitivas devastadoras, busca ahora reposicionarse frente a un proceso de reconstrucción que se perfila a excluir a las empresas de Europa en beneficio de las de Turquía.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene previsto arribar a Siria este viernes, en lo que será la primera visita de un titular del Ejecutivo europeo al país desde la toma del poder del actual régimen de facto. El viaje, que incluye escalas en Ammán (Jordania) y Beirut (Líbano), se produce en un contexto de recomposición regional y de intentos europeos por recuperar influencia política luego de haber acompañado, durante más de una década, políticas de injerencia militar directa e indirecta, asfixia económica y aislamiento diplomático contra el Estado sirio.
Von der Leyen será recibida en Damasco por el presidente de facto Ahmad Al Shara, y estará acompañada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Desde Bruselas se presenta la visita como un respaldo al proceso de “recuperación” sirio, aunque en los hechos también responde a la necesidad europea de gestionar las consecuencias de su propia política hacia Siria, especialmente en materia migratoria, energética y de seguridad regional.
Según reveló el medio regional The National, la Unión Europea avanza en la creación de un “centro de asistencia técnica” dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores sirio, que funcionaría como vía de acceso para que funcionarios locales reciban asesoramiento técnico europeo. El objetivo declarado es fortalecer capacidades administrativas de cara a la reconstrucción institucional, un proceso que el Banco Mundial estima en un costo de al menos 216 mil millones de dólares, cifra que expone la magnitud de la devastación provocada por años de guerra impuesta y sabotaje económico mediante las llamadas “sanciones” (medidas coercitivas económicas unilaterales).
Borrón y cuenta nueva
Un funcionario europeo reconoció que “Siria sigue siendo una prioridad estratégica para la Unión Europea” y describió el nuevo escenario como “esperanzador y desafiante”, admitiendo implícitamente que la política anterior fracasó. En ese marco, Bruselas sostiene que una “asociación política” es una herramienta necesaria para intervenir en la transición, aunque evita asumir responsabilidades por el impacto humanitario de las llamadas “sanciones” que durante años bloquearon al Estado Sirio el acceso a financiamiento, insumos básicos y reconstrucción.
En los últimos meses, a instancias de sus patrocinadores externos, la nueva “administración” del régimen de facto en Siria, avanzó en medidas que se han presentado como destinadas a estabilizar su economía, como la inserción en el Banco Mundial y el sistema SWIFT, o la emisión de nuevos billetes, en un contexto donde el régimen buscaría abrir el camino a la participación directa de actores productivos externos e inversores.
Pese a la relativa calma alcanzada en gran parte del país, persisten amenazas con focos de violencia sectaria permanentes por parte de milicias consideradas afiliadas al régimen y reiteradas incursiones del régimen de ocupación israelí en el sur, que continúan violando la soberanía siria con total impunidad internacional. A ello debe sumarse, la persistente ocupación de territorios sirios en el norte y el noreste, por parte de Turquía y EEUU.
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, confirmó recientemente el avance hacia una “nueva asociación política UE-Siria”, aún en discusión, y admitió que el levantamiento de sanciones por sí solo no garantiza la recuperación económica. “Los inversores necesitan confiar en el sistema legal y en la estabilidad”, afirmó.
Por supuesto, la funcionaria omitió el rol que tuvo la injerencia extranjera en la destrucción deliberada de esas mismas condiciones, mediante el apoyo irrestricto y multidimensional durante más de una década a una agenda de “cambio de régimen” y destrucción del Estado Sirio, para cuya reconstrucción ahora alegremente, tanto la UE como otros destructivos actores regionales y globales, corren a apuntarse.
La gira de von der Leyen y Costa incluirá además la realización de la primera cumbre bilateral entre la Unión Europea y Jordania, país que durante más de una década absorbió a millones de refugiados sirios como consecuencia directa de la guerra impuesta contra Siria. Desde Bruselas destacaron el rol de Ammán como “socio estratégico”, en un intento por reordenar alianzas regionales en un escenario que pareciera ya no responder tan abiertamente a los planes de fragmentación promovidos en el pasado.
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