A instancias de Washington, fuerzas kurdas SDF acuerdan con régimen de Damasco y entregan territorios claves
Con Damasco plenamente cooptado bajo el régimen de facto de Sharaa, el Pentágono descarta a sus agentes armados kurdos y los obliga a acordar y replegarse a dos zonas limitadas en el norte del país. El entendimiento expone un recambio en el tutelaje estadounidense en el noreste sirio y reordena el mapa de poder tras años de ocupación indirecta, saqueo de recursos y fragmentación promovida desde el exterior.
Los medios estatales sirios informaron la entrada en vigor de un alto el fuego inmediato entre el Estado sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), alianza armada de conducción kurda creada bajo tutela estadounidense en 2015. El acuerdo incluye la restitución de territorios, pasos fronterizos y recursos energéticos al control central de Damasco y se produce tras avances de las fuerzas de Sharaa, que recuperaron áreas estratégicas como Tabqa y Raqqa, y tras el control de tramos de la ruta M4, un eje logístico clave que había sido utilizado para sostener la fragmentación territorial.
Según reportes regionales citados por el medio kurdo-iraquí Rudaw, el entendimiento implica “concesiones significativas” por parte de las SDF creadas por EEUU, que durante años resistieron cualquier grado de integración al Estado sirio con el objetivo de preservar una administración autónoma en el noreste y el manejo de campos petroleros y gasíferos para beneficio de la agenda regional de Washington.
Según reportes del 18 de enero, las fuerzas del Ministerio de Defensa sirio se apoderaron del campo petrolífero de Omar, el más grande de Siria, y del campo de gas de Conoco, en el este del país. Posteriormente, la Compañía Petrolera Siria (SPC) confirmó que el ejército sirio había tomado el control de los yacimientos, ubicados en la ribera oriental del Éufrates, incluyendo los yacimientos de al-Tanak, al-Jafra, al-Izba y Tayyana, Jido, Malih y Azraq.
Durante una década las SDF controlaron, ilegalmente y en favor de EEUU, la mayor parte de las reservas de petróleo y gas de Siria, estimadas en 2.500 millones de barriles de petróleo y 240.000 millones de metros cúbicos de gas, y generaron cientos de millones de dólares en ingresos anuales, cuya falta en beneficio del Estado Sirio, contribuyó en gran medida a la agenda de destrucción del mismo y cambio de régimen que dio sus frutos en diciembre de 2024 con la implantación del actual régimen de facto.
Las fuerzas kurdas se retiraron del noreste de Alepo, así como de Deir Hafer, Maskana y Tabqa.
Descarte y absorción en el nuevo ejército del régimen
El texto del acuerdo establece la entrega de territorios en las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa, así como de todos los cruces fronterizos, yacimientos de petróleo y gas, y la transferencia de su custodia al gobierno central, poniendo fin a un esquema de expoliación sostenido por la ocupación militar extranjera.
Entre los puntos centrales se incluye la integración individual —y no como unidades autónomas— del personal militar y de seguridad de las SDF en los ministerios sirios de Defensa e Interior; la cesión del control de prisiones y campamentos donde se alojan combatientes de DAESH (ISIS) y sus familiares, con plena responsabilidad legal y de seguridad del Estado; y la entrega de listados de ex funcionarios del gobierno del presidente Bashar al-Assad presentes en la zona. A su vez, se prevé la incorporación de candidatos propuestos por el liderazgo de las SDF a cargos civiles, militares y de seguridad, en un marco de asociación nacional bajo autoridad central.
El anuncio oficial del alto el fuego se produjo luego de una reunión en Damasco entre el autoproclamado presidente Sharaa y el enviado especial de EEUU para Siria, Tom Barrack, de la que también participó el canciller del régimen Asaad Hassan al-Shaibani.
La agencia estatal SANA informó que el encuentro “afirmó la unidad y soberanía de Siria sobre todo su territorio” y subrayó la necesidad del diálogo en la etapa actual, en un contexto marcado por la retirada parcial de tropas estadounidenses, que ya abandonaron cinco de sus ocho principales bases en el país.
Las SDF fueron conformadas en 2015 por la coalición militar liderada por Washington, como parte de los esfuerzos para detener el avance del Ejercito Árabe Sirio al este del Éufrates en su campaña de recuperación de territorios de manos de DAESH.
Estas fuerzas de conducción kurda funcionaron durante años como brazo operativo para sostener la ocupación de los campos petroleros sirios, privando al pueblo de recursos esenciales para la reconstrucción, gran parte de los cuales eran expoliados regularmente por fuerzas estadounidenses por vía del llamado Kurdistán iraquí y Turquía.
La reducción reciente de la presencia militar estadounidense reconfiguró el escenario y abrió paso a un reordenamiento que, marca claramente la decisión de EEUU de fortalecer al régimen de Sharaa bajo tutela local de Turquía, un aliado de Washington en la OTAN.
Analistas especializados advirtieron que “hay nuevas fronteras trazadas para las SDF por Washington”, al señalar que la entrega de los campos petroleros en el este de la provincia de Deir Ezzor se realizó “sin problemas y en presencia de Estados Unidos”, lo que sugiere que el control real del recurso sigue condicionado por acuerdos externos que continuaran siendo beneficiosos para la agenda del Pentágono y el Estado profundo estadounidense.
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