Netanyahu ordenó al ejército ocupar el 70% de Gaza
El primer ministro israelí confirmó públicamente que las tropas del régimen de ocupación controlan ya el 60% del territorio palestino y que su objetivo inmediato es expandir esa ocupación al 70%, en una declaración que desnuda la estrategia de conquista y despoblamiento que sus propios ministros han reconocido abiertamente.
El primer ministro del régimen de ocupación israelí, Benjamin Netanyahu, anunció el 28 de mayo que impartió órdenes directas a su ejército para tomar el control del 70% del territorio de la Franja de Gaza. La declaración fue realizada durante una conferencia organizada por la Academia de Liderazgo Ein Prat y difundida por el Canal 12 israelí.
"En este momento, controlamos plenamente el 60% del territorio de la Franja de Gaza... y mi directiva es llegar al 70%", afirmó Netanyahu ante el auditorio. Cuando uno de los presentes gritó que Israel debería quedarse con el "100%", el premier respondió con un escueto "vamos en orden. Primero el 70%", dejando en claro que la ocupación total del territorio palestino es el horizonte político de su gobierno.
La declaración confirma lo que ya era un secreto a voces: que el régimen de ocupación controla actualmente el 60% de Gaza, un porcentaje que supera ampliamente el 53% previsto en los términos del acuerdo de cese del fuego firmado el pasado septiembre con Hamas. La violación flagrante de ese acuerdo no generó ninguna respuesta efectiva por parte de la comunidad internacional, consolidando una vez más la impunidad internacional con la que actúa Tel Aviv desde el inicio de la ofensiva en octubre de 2023.
Ministros del gabinete de Netanyahu han expresado públicamente su voluntad de ocupar Gaza en su totalidad y expulsar a la casi totalidad de sus dos millones de habitantes palestinos para avanzar en la colonización judía del territorio. La ministra y líder colonizadora Orit Strock llegó a describir los meses posteriores al 7 de octubre como "un tiempo de milagros", en referencia al pretexto que el ataque de Hamas brindó al régimen para desencadenar la invasión y conquista del territorio. Poco después del inicio de las operaciones, el propio Netanyahu comparó a los palestinos con el pueblo amalecita, exterminado en la antigüedad según los textos bíblicos del Libro de Samuel, una analogía que los analistas interpretaron como un llamado explícito al genocidio.
El saldo de más de dos años de operaciones militares israelíes sobre Gaza es devastador. Más de 72.000 palestinos fueron asesinados, la mayoría mujeres y niños. Millares de personas más permanecen desaparecidas bajo los escombros. Análisis de imágenes satelitales indican que aproximadamente el 81% de las estructuras de la Franja resultaron dañadas por los bombardeos israelíes hasta octubre del año pasado.
Como consecuencia, cerca de 2 millones de palestinos —alrededor del 90% de la población— se encuentran desplazados internamente, viviendo en carpas o refugios improvisados, en condiciones que las organizaciones humanitarias califican de catástrofe: escasez severa de alimentos, medicamentos, agua potable y saneamiento básico. En abril, la agencia Reuters informó que plagas de ratas y parásitos se extendían por los campamentos de refugiados, atacando a los niños mientras dormían y propagando enfermedades entre una población que ya carece de toda protección sanitaria.
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