Trump pretende usar fondos palestinos retenidos por Israel para financiar su plan en Gaza
Washington evalúa pedirle al régimen de ocupación israelí que redirija 5.000 millones de dólares en impuestos palestinos que retiene ilegalmente, para financiar su propio plan de posguerra en Gaza. El pueblo palestino pagaría así la reconstrucción de lo que Israel destruyó.
La administración Trump estudia la posibilidad de pedirle al régimen israelí que transfiera una parte de los fondos que retiene de la Autoridad Palestina al llamado "Consejo de Paz", la estructura de gobernanza que Trump diseñó para administrar Gaza después de la guerra. Tres fuentes con conocimiento directo de las negociaciones confirmaron que aún no hay una decisión formal, mientras que otras dos fuentes palestinas precisaron que parte del dinero iría al Consejo y otra parte a la propia Autoridad Palestina, siempre que esta cumpla reformas exigidas por Washington.
Desde los Acuerdos de Oslo de 1993, Israel recauda los impuestos y aranceles sobre las mercancías que ingresan a los territorios palestinos, y está obligado a transferir esos fondos a la Autoridad Palestina. Es, en términos simples, dinero palestino que Israel cobra en nombre de los palestinos y debe devolverles. Sin embargo, el régimen israelí retiene esos fondos como castigo, alegando que la Autoridad Palestina realiza pagos a prisioneros palestinos y a familias de personas muertas por las fuerzas de ocupación. El monto retenido llega, según funcionarios palestinos, a 5.000 millones de dólares, lo que representa más de la mitad del presupuesto anual.
Las consecuencias son concretas y graves. La Autoridad Palestina atraviesa una de sus peores crisis financieras en años: tuvo que recortar los salarios de miles de empleados públicos, y tanto funcionarios palestinos como diplomáticos europeos advirtieron que la retención de esos fondos desestabiliza Cisjordania.
Palestina rechaza de plano cualquier uso de ese dinero para los planes israelíes, argumentando que Tel Aviv no tiene derecho a utilizar fondos que le robó para reconstruir lo que sus propias fuerzas destruyeron en Gaza. El presidente Mahmoud Abbas denunció públicamente que la retención "viola los acuerdos entre la Autoridad Palestina e Israel y el derecho internacional".
El trasfondo del plan de Trump revela su verdadera naturaleza: Palestina no fue invitada a integrar el Consejo de Paz, organismo al que sí se sumó Israel. La reconstrucción de Gaza se estima en 70.000 millones de dólares, pero el Consejo de Paz había reunido hasta abril apenas una fracción mínima de los 17.000 millones prometidos. De ahí la necesidad de recurrir al dinero palestino retenido: Washington no consigue financiamiento suficiente para su propio plan y apunta a los fondos que Israel le debe al pueblo palestino
En definitiva, lo que se propone es que los palestinos financien, con su propio dinero confiscado por la fuerza, la reconstrucción de su territorio arrasado, según los términos de un plan elaborado sin su participación por la misma potencia que arma y sostiene al régimen de ocupación.
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