Simbólica reacción cristiana contra agresiones en Siria: no se celebrará Domingo de Ramos
Las iglesias sirias que se guían por el calendario juliano y cuyo domingo de Pascua este año es el 12 de abril, han anunciado la cancelación de sus celebraciones del Domingo de Ramos programadas para el 5 del corriente, tras los ataques contra la comunidad cristiana en Al-Suqaylabiyah (Hama). La decisión constituye una protesta simbólica contra el comportamiento de las "autoridades" de Damasco.
Según reportan medios sirios y regionales, tras los ataques contra la comunidad cristiana en la ciudad de Al-Suqaylabiyah, provincia de Hama, varias iglesias en Siria anunciaron la cancelación de las celebraciones del Domingo de Ramos, limitando los servicios religiosos exclusivamente al interior de los templos.
Esta cancelación conlleva un mensaje simbólico de rechazo a las acciones del régimen de Damasco, especialmente después de que salieran a la luz vídeos que mostraban a miembros de las fuerzas de seguridad participando en los ataques.
Los ataques contra la ciudad, ubicada en la zona rural del noroeste de Hama, se produjeron el viernes 27 de marzo después de que dos hombres foráneos entraran en la calle Al-Mashwar y acosaran a varias jóvenes, lo que derivó en un enfrentamiento con los jóvenes locales. Posteriormente en horas de la noche, grupos armados procedentes de la vecina localidad de Qalaat al-Madiq llegaron para sumarse a las fuerzas de seguridad contra los locales.
Apadrinada por las fuerzas de seguridad, la turba vecina atacó comercios y disparó indiscriminadamente contra viviendas y cafés de Suqaylabiyah. También se registraron robos y actos de vandalismo en el distrito del mercado. Varios de los atacantes publicaron vídeos que documentaban los disturbios, algunos de los cuales mostraban a hombres armados profiriendo insultos sectarios contra los residentes cristianos de la ciudad.
En respuesta a estos sucesos, la comunidad cristiana organizó airadas protestas en la propia Suqaylabiyah y en Damasco, portando pancartas que condenaban la persecución de los cristianos sirios en su tierra. Mientras tanto, en la antesala de la Semana de Pascuas (5 al 12 de abril) de las principales iglesias sirias que se rigen por el calendario juliano, la Arquidiócesis Siriana de Damasco y la Iglesia Católica Greco-Melquita de Nuestra Señora de Damasco anunciaron la cancelación de las celebraciones del Domingo de Ramos debido a la situación actual del país y por la preocupación por la seguridad de los feligreses y la ciudadanía.
En un intento por contener las repercusiones, las “autoridades interinas” anunciaron reuniones de reconciliación entre dignatarios de Al-Suqaylabiyah y Qalaat al-Madiq. También informaron de la liberación de varios detenidos, mientras que fuentes locales indicaron que las fuerzas de seguridad habían intensificado su presencia en la zona evitando un nuevo ataque.
Por su parte, el Patriarcado Ortodoxo de Antioquía emitió un comunicado confirmando que el Patriarca Juan X había seguido personalmente los ataques e intimidaciones perpetrados contra Al-Suqaylabiyah por comunidades vecinas, así como los actos de violencia y los daños materiales, señalando que el santuario de Nuestra Señora también había sido alcanzado por disparos. Destacó que «este ataque tuvo repercusiones y oleadas de indignación popular que se extendieron hasta Damasco y continuaron hasta altas horas de la noche frente a las puertas del Patriarcado».
Si bien condenó los hechos «en los términos más enérgicos», el Patriarcado reiteró que los ataques contra la comunidad cristiana a menudo se minimizan como incidentes aislados, «lo cual no es necesariamente cierto». Hizo un llamado a las autoridades competentes para que «actúen con firmeza contra cualquiera que perturbe la paz civil y no hagan la vista gorda ante estos hechos». El Patriarcado también exigió una investigación oficial que conduzca a «la detención y el enjuiciamiento de los implicados», y que se le informe de las conclusiones de la investigación. Además, solicitó «una compensación material para los afectados y medidas para prevenir la repetición de tales hechos», enfatizando que «el Estado, a través de sus instituciones oficiales, es el único responsable de mantener la paz civil, incluido el control de la proliferación de armas».
Tres patriarcas, una voz
En el mismo sentido, tras un encuentro el 29 de marzo de los tres patriarcas (antioqueno, siriano y melquita), se informó que “Su Beatitud Juan X (Patriarca Ortodoxo Griego de Antioquía y todo el Oriente); Su Santidad Mor Ignacio Aphrem II (Patriarca Ortodoxo Sirio de Antioquía, y todo el Este y Jefe Supremo de la Iglesia Ortodoxa Siriaca Universal); y Su Beatitud Youssef Absi (Patriarca Greco Católico Melquita de Antioquía y Todo el Este), reunidos en la sede del Patriarcado Ortodoxo Griego en Damasco abordaron los recientes acontecimientos, con especial atención a los sucesos de Al-Suqaylabiyah en el campo de Hama, así como el contexto nacional sirio más amplio y la situación de los cristianos en todo el país”.
Con profunda preocupación y sentido de responsabilidad, los Patriarcas abordaron los desafíos a los que se enfrenta Siria que amenazan la coexistencia compartida del país entre musulmanes y cristianos.
Hicieron hincapié en la urgente necesidad de controlar las armas no reguladas y de mantener la seguridad y la estabilidad, así como subrayaron la importancia de salvaguardar la dignidad de todos los ciudadanos sin excepción, lo cual debe basarse en los principios de ciudadanía, igualdad de derechos y deberes, y el respeto de las libertades personales y públicas.
Con motivo de las próximas fiestas, los Patriarcas extendieron sus bendiciones y saludos a los fieles, mientras dirigieron que las celebraciones se limiten exclusivamente a las oraciones dentro de las iglesias.
Concluyeron ofreciendo oraciones por la paz en Siria, en Líbano y en todo el mundo.
Solidaridad de los emigrados
Desde el viejo continente, la decana y muy representativa Unión Siríaca Europea (ESU por su sigla en inglés), emitió a través de un video del 30 de marzo en voz de uno de sus directivos, un llamamiento urgente a EEUU, la UE, Alemania y sus aliados del Occidente colectivo para que intervengan y protejan a los cristianos sirios, solicitando una «revisión urgente» de su apoyo brindado al actual régimen de Damasco.
En su declaración, la Unión señaló que el país ha «caído en una espiral de violencia» durante aproximadamente un año y medio, desde el inicio del apoyo al ascenso al poder de Ahmed al-Sharaa en Siria, considerando la situación como «una clara tragedia humanitaria».
La declaración también abordó la escalada de violencia contra las comunidades alauita y drusa, que culminó en los recientes ataques contra cristianos en al-Suqaylabiyah, los cuales describió como «alcanzando un nivel alarmante», con informes de ataques contra propiedades y civiles, y un aumento en los casos de acoso contra mujeres y niñas.
La ESU advirtió que la falta de medidas efectivas «no solo pondrá en peligro a Siria, sino que este clima de extremismo y violencia representará una amenaza creciente para el mundo entero, especialmente para Europa», e hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que no permanezca en silencio, asuma su responsabilidad y tome medidas concretas para proteger a la población civil, según la declaración.
Estos acontecimientos se producen en un momento en que los cristianos viven bajo un proceso de "segregación religiosa" llevado a cabo por las autoridades en varias regiones de Siria, más recientemente en la capital, Damasco, donde la venta de bebidas alcohólicas se ha restringido a ciertos establecimientos en lo que se etiqueta como "zonas cristianas".
Estas medidas han provocado reacciones airadas mediante numerosas publicaciones de activistas de la oposición, tanto por la restricción de libertades como por la agresiva simplificación por parte de voces extremistas que apoyan al régimen que buscan estigmatizar a los cristianos tildándolos de "borrachos".
Nueva señal de alerta
Tras los graves sucesos de 2025 contra alauitas y drusos, así como una serie de continuos ataques contra la comunidad cristiana del país, para muchos sirios la violencia en al-Suqaylabiyah se ha convertido en una nueva señal de alerta.
Una alerta que expresa la rapidez con la que pequeños incidentes pueden agravarse en un clima de desconfianza signado por los antecedentes de agresiones a distintas comunidades con evidente complicidad de las “autoridades” y una aplicación selectiva de la ley, así como el impulso a la incitación sectaria, configurando un marco que puede convertir cualquier fricción local en una crisis nacional de confianza.
Los analistas afirman que el episodio refleja una situación socio-política más amplia: una Siria donde el tejido social ha sido intencionalmente dañado y fragilizado, llevando al debilitamiento de la confianza pública en las versiones oficiales siendo que la legitimidad del Estado en este particular depende de una función esencial que desde hace un año y medio brilla por su ausencia: la capacidad para hacer cumplir la ley imparcialmente y evitar que las tensiones comunitarias escalen a un conflicto mayor.
Noticias relacionadas
-
UE y ONU reclaman a Damasco rendición de cuentas sobre Sweida -
Refugiados palestinos reclaman por sus derechos en Siria -
Administración de Sharaa introduce a Siria en el sistema financiero estadounidense -
EEUU presiona para absorber las telecomunicaciones de Siria
