EEUU presiona para absorber las telecomunicaciones de Siria
Según Reuters, Washington instó al régimen de Damasco a alejarse de la tecnología de telecomunicaciones china aduciendo “preocupaciones de seguridad”, en una opaca reunión en San Francisco.
Estados Unidos advirtió a Siria que no dependa de la tecnología china en su sector de telecomunicaciones, citando “preocupaciones de seguridad nacional y consideraciones estratégicas más amplias”, según tres fuentes familiarizadas con el asunto que hablaron con Reuters.
El mensaje fue entregado durante una reunión no reportada entre una delegación del Departamento de Estado de EEUU y el ministro de Comunicaciones del régimen de Damasco, Abdulsalam Haykal, en San Francisco el martes, dijeron las fuentes.
La medida pone de relieve la creciente rivalidad tecnológica entre Washington y Beijing y sus implicaciones para la infraestructura de telecomunicaciones de Siria, mientras el régimen pretende mostrarse proactivo en la reconstrucción de un sector devastado por años de guerra impuesta.
A la orden del Tío Sam: borrosa reunión ¿en San Francisco?
Según fuentes informadas sobre las discusiones, la parte estadounidense presionó a los “funcionarios” sirios para que aclararan sus planes respecto al equipo de telecomunicaciones chino.
Un diplomático estadounidense familiarizado con las discusiones dijo a Reuters que el Departamento de Estado "instó claramente a los sirios a utilizar tecnología estadounidense o tecnología de países aliados en el sector de las telecomunicaciones".
Aún no está claro si Washington ofreció algún tipo de apoyo financiero o logístico para facilitar el abandono de los proveedores chinos.
¿El régimen considera mantener tecnología china?
En lo que aún se desconoce si es solo una operación mediática, se ha reportado que el régimen de Sharaa estaría explorando la posibilidad de adquirir nueva tecnología china para apoyar las torres de telecomunicaciones y la infraestructura de los proveedores locales de servicios de Internet, según un empresario sirio involucrado en las conversaciones.
Según se informa, los funcionarios del régimen destacaron que los proyectos de desarrollo de infraestructura son sensibles al tiempo y que Damasco está tratando de diversificar sus proveedores en lugar de depender de un solo proveedor.
Desde 2024, Washington ha tenido la voz de mando en las decisiones de Damasco tras el ascenso del régimen de facto de Ahmad al-Sharaa. Bajo gobiernos anteriores, Siria mantuvo una alianza estratégica con China, especialmente en infraestructura y telecomunicaciones.
La gran excusa: riesgos para la seguridad nacional
En respuesta a preguntas de Reuters, un portavoz del Departamento de Estado declaró: «Instamos a los países a priorizar la seguridad nacional y la privacidad por encima de equipos y servicios de menor precio en todas las adquisiciones de infraestructura crítica. Si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea».
En el marco de la campaña de propaganda habitual de Washington, el portavoz añadió que los servicios de inteligencia y seguridad chinos «pueden obligar legalmente a los ciudadanos y empresas chinas a compartir datos sensibles o conceder acceso no autorizado a los sistemas de sus clientes» y que las promesas de las empresas chinas de salvaguardar la privacidad eran «totalmente incompatibles con las propias leyes y prácticas bien establecidas de China».
Por su parte, la República Popular China ha rechazado repetidamente las acusaciones de que utiliza tecnología de telecomunicaciones con fines de espionaje, contrariamente a EEUU quien, junto a sus aliados, efectivamente maneja una red de espionaje global, según ha quedado expuesto desde hace más de una década por las filtraciones de Edward Snowden , entre otras.
Los controles de exportación estadounidenses siguen siendo un obstáculo
Continuando con el reporte del extraño cónclave de San Francisco, los “funcionarios” sirios habrían mostrado apertura a la cooperación con empresas estadounidenses, pero citando obstáculos vinculados a los fuertes controles de exportación que ejerce Estados Unidos.
Según una fuente familiarizada con la reunión, los representantes del régimen de Damasco enfatizaron la urgencia de actualizar las telecomunicaciones y la necesidad de soluciones inmediatas.
Desde el Ministerio de Telecomunicaciones sirio dijeron a Reuters que las decisiones sobre equipos e infraestructura se toman “de acuerdo con los estándares técnicos y de seguridad nacionales, garantizando la protección de datos y la continuidad del servicio”, por lo cual “se está priorizando la diversificación de asociaciones y fuentes de tecnología para servir al interés nacional”.
Afirmaron además que las restricciones estadounidenses “dificultan la disponibilidad de muchas tecnologías y servicios estadounidenses en el mercado sirio”, al tiempo que celebraron la posibilidad de una mayor cooperación con empresas estadounidenses si se levantan dichas restricciones.
El dominio de Huawei
Debido a las medidas de asfixia económica impuestas por Washington desde la década de 1980 a sucesivos gobiernos sirios, las cuales se reforzaron durante la guerra impuesta que comenzó en 2011, la infraestructura de telecomunicaciones de Siria ha dependido principalmente, durante las últimas décadas, de la tecnología china.
La tecnología de Huawei representa más del 50% de la infraestructura utilizada por Syriatel y MTN, los únicos operadores de telecomunicaciones del país, según una fuente de alto nivel de una de las empresas y documentos revisados por Reuters. Huawei no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Reconstrucción de la infraestructura de telecomunicaciones
Después de 14 años de guerra impuesta, es claro que Siria requiere reconstruir, modernizar y desarrollar el esencial sector de las telecomunicaciones, algo que el económicamente muy aperturista régimen de Sharaa enfoca, como con el resto de los sectores, a partir de la búsqueda de inversión extranjera dando preferencia a los actores regionales y globales, encabezados por EEUU, que le aseguraron la toma del poder.
En dicho marco, a principios de febrero, el mayor operador de telecomunicaciones de Arabia Saudita, STC, anunció planes para invertir 800 millones de dólares para "fortalecer la infraestructura de telecomunicaciones y conectar a Siria regional e internacionalmente a través de una red de fibra óptica que se extiende por más de 4.500 kilómetros".
A pesar de estas iniciativas, la infraestructura de telecomunicaciones de Siria luego de años de guerra impuesta, sigue siendo deficiente. La cobertura de la red es débil fuera de los principales centros urbanos, y la velocidad de conexión en muchas zonas apenas supera unos pocos kilobits por segundo.
Mientras tanto, la globalmente conocida rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China habilita al régimen de Damasco para mostrarse como defensor de la soberanía y el interés nacional, pretendiendo que está evaluando la posible continuidad con sistemas de telecomunicaciones chinos, aunque estaría encantado de poder cambiarlos de cuajo por sistemas de EEUU (e Israel). Por ende, la pantomima de la “presión” estadounidense puede ser leída como un paso previo para justificar más cesiones de soberanía merced a la necesidad de renovación en telecomunicaciones y entregar así un servicio esencial del país directamente a las siempre ávidas garras del Tío Sam.
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