Comunidades cristianas sirias cancelan festividades de la Virgen en medio del acoso y la inseguridad
Las principales iglesias sirias decidieron en forma conjunta cancelar en 2026 las decanas festividades anuales del mes de agosto en Saydnaya y Marmarita, en el marco de acoso, detenciones injustificadas a jóvenes, inseguridad y odio sectario que amenaza al país.
Los comités parroquiales de tres confesiones cristianas de la ciudad de Saydnaya (provincia de Damasco) emitieron un comunicado anunciando la cancelación de las celebraciones de las fiestas de “La Transfiguración”, “La Asunción de la Virgen”, y “Santa Sofía” en protesta contra las detenciones injustificadas a que han sido sometidos varios residentes de la ciudad así como el acoso a la comunidad en general.
El comunicado emitido el 5 de agosto en forma conjunta por autoridades de las iglesias Ortodoxa Antioquena, Siriana Ortodoxa y Católica Greco-Melquita de Saydnaya, señala que la temporada festiva de este año se produce en medio de la continua detención de varios jóvenes, sin justificación legal y sin que gocen de sus derechos judiciales, a pesar de las constantes apelaciones y promesas de liberación merced a la falta de pruebas de los cargos que se les imputan.
También el texto hace referencia a lo que describe como un manifiesto maltrato a los oriundos de Saydnaya en el punto de control de Jdeidet Yabous previo al cruce fronterizo de Masnaa (hacia Líbano), donde toda persona de dicha ciudad es detenida durante varias horas, fotografiada y su foto enviada para su revisión hasta que se da una respuesta sobre la habilitación de paso, sin ninguna consideración para con ancianos o mujeres.
Asimismo, los comités de atención señalan el acoso y abuso que implican las campañas de incitación en redes sociales a las que son sometidos los jóvenes y todos los oriundos de la ciudad -por su condición de cristianos- además de la precaria situación de seguridad en la que se han extendido los robos y secuestros recientemente.
En este maro, los comités parroquiales de las tres iglesias de Saydnaya, junto con los padres George Najmeh, Fanothel Najjar y Taher Youssef, decidieron cancelar las habituales celebraciones públicas de las fiestas y limitarse a celebrar oraciones dentro de los templos.
A su vez, expresan su intención de continuar cancelando todo acto conmemorativo público hasta que los injustamente detenidos sean liberados y los secuestrados regresen, se cierre el caso contra Saydnaya y se detenga la persecución de sus jóvenes con infundadas acusaciones, y hacen hincapié en que la justicia debe ser completa y no parcial, que todos los expedientes deben abrirse y que todos los culpables, de todas las partes, deben rendir cuentas, y que debe buscarse una reconciliación genuina que se ajuste a la aspiración de construir una nueva Siria, en un marco de justicia, ciudadanía y libertad.
El comunicado afirma que, con el objetivo de garantizar el regreso de sus hijos y el respeto de sus derechos, el pueblo de Saydnaya hará uso de todos los derechos constitucionales del ciudadano sirio para expresar su opinión de la manera civilizada que lo caracteriza, si considera que se ha cerrado el camino hacia la solución legal y legislativa correspondiente.
En forma similar y como el más reciente antecedente, el pasado mes de marzo las autoridades de las mencionadas tres principales confesiones cristianas del país, anunciaron la cancelación de las celebraciones pascuales del Domingo de Ramos en las ciudades y provincias de Damasco, Tartus, Latakia y Hama, limitando la conmemoración a las oraciones dentro de los templos, debido a la situación de inseguridad, acoso y ataques presenciados, en ese momento, en la ciudad también predominantemente cristiana de Al-Suqaylabiyah , (provincia de Hama).
Carnaval de Marmarita cancelado por segundo año consecutivo
En consonancia con las cancelaciones de Saydnaya, también los organizadores del decano “Carnaval de Marmarita”, que tradicionalmente se celebra el 14 de agosto en la ciudad de Marmarita (provincia de Homs) para conmemorar “La Dormición y Asunción de la Virgen María”, han anunciado la cancelación del evento de este año por segundo año consecutivo, debido a la frágil situación de seguridad en la región y en toda Siria.
Durante décadas, los residentes del Wadi al-Nasara (Valle de los Cristianos) y los visitantes de todo el país se han reunido en esta fecha para celebrar la festividad de la Virgen María, convirtiendo el carnaval en uno de los eventos religiosos y culturales más importantes para los cristianos en Siria.
El Carnaval de Marmarita es considerado una de las celebraciones cristianas más importantes del país y atrae cada año a miles de participantes de toda Siria, así como a sirios de las comunidades de emigrados de todo el mundo. El evento tiene un profundo significado religioso, cultural y social, y brinda la oportunidad a las familias de reunirse y preservar sus milenarias tradiciones espirituales.
El evento se inauguró en 1975 y se celebró anualmente en forma ininterrumpida hasta 2010. Con el estallido de la guerra impuesta a Siria las celebraciones se suspendieron entre 2011 y 2015 pero fueron reanudadas entre 2016 y 2024.
En ocasión de la cancelación del año pasado, el padre Walid Iskandafi, sacerdote del monasterio católico geco-melquita de San Pedro en Marmarita, afirmó que el carnaval suele atraer a miles de participantes de dentro y fuera de Siria, lo que lo convierte en un objetivo potencial para la violencia ante la falta de garantías de seguridad adecuadas. Explicó que existía la preocupación de que las grandes concentraciones pudieran ser aprovechadas por elementos extremistas y añadió que la decisión de cancelar el evento se tomó para salvaguardar la seguridad de los residentes y visitantes.
La nueva cancelación de este año supone el segundo año consecutivo sin el evento. Los residentes y los simpatizantes del carnaval siguen expresando su esperanza de que las celebraciones se reanuden en los próximos años, dada su importancia religiosa, cultural e histórica en la memoria colectiva de la comunidad cristiana de Siria en su conjunto.
La cancelación de uno de los eventos culturales y sociales más importantes de la región también subraya la continua preocupación por la frágil situación de seguridad en el país levantino y pone de relieve el impacto de la inestabilidad persistente en la vida cotidiana, así como en las tradiciones religiosas y culturales de sus comunidades.
Grave señal de alarma
Las mencionadas medidas de cancelación de festividades tan trascendentes para las milenarias y centenarias comunidades cristianas de Siria, tienen una fuerte carga simbólica que representa una grave señal de alarma a la vez que refleja uno de tantos nefastos síntomas de una coyuntura socio-política más amplia:
Una Siria víctima de un proceso de realineamiento geopolítico regional y global que implanta junto con un régimen de facto, una grotesca transformación hacia el sometimiento y destrucción de sus capacidades soberanas, a la vez que lleva adelante un proceso que hace blanco sobre el tejido social y la demografía, que han sido intencional y artificialmente dañados y fragilizados a partir de diciembre de 2024.
Esto ha llevado a un debilitamiento de la confianza pública en las versiones “oficiales” siendo que la legitimidad del Estado en este particular depende de una función esencial que desde hace un año y medio brilla por su ausencia: la capacidad para hacer cumplir imparcialmente la ley y evitar que quienes fomentan las tensiones y el odio sectario y comunitario impulsen la conflictividad a una escala mayor.
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