París y Riad reclaman el desarme de la resistencia libanesa y el retiro israelí en una misma declaración
El comunicado conjunto de Emmanuel Macron y Mohammed bin Salman coloca en un mismo renglón dos hechos de naturaleza opuesta: la existencia de una resistencia nacida frente a la ocupación y la ocupación misma.
Durante la visita de Estado del príncipe heredero saudí a Francia, ambos gobiernos difundieron en París una declaración conjunta que aborda los principales expedientes de la región. Sobre Líbano, Macron y Mohammed bin Salman acordaron intensificar los esfuerzos hacia una resolución definitiva del conflicto mediante el fortalecimiento del Estado libanés y sus instituciones, con preservación de la soberanía y la integridad territorial del país. El texto elogia los pasos dados por el presidente Joseph Aoun y por el primer ministro Nawaf Salam en materia de reconstrucción institucional y extensión de la autoridad estatal, y ratifica el respaldo al Ejército libanés y a las fuerzas de seguridad.
El núcleo del párrafo está en lo que sigue. París y Riad reclamaron la implementación plena de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, la culminación del desarme de todos los grupos armados por fuera del control estatal y el retiro israelí de la totalidad del territorio libanés. Las tres exigencias aparecen enunciadas en el mismo plano, sin jerarquía ni secuencia. El resultado práctico es un documento que equipara la presencia de la resistencia libanesa con la presencia de un ejército extranjero que ocupa y demuele aldeas del sur, y que deja abierta la posibilidad de que el desarme se ejecute antes de cualquier repliegue.
Sobre Palestina, el comunicado rechazó los intentos de socavar el derecho del pueblo palestino a establecer un Estado independiente en las fronteras de 1967, reclamó el fin de la política de asentamientos y de la violencia de los colonos, y reiteró el compromiso con la implementación plena de la Declaración de Nueva York. Ambos gobiernos también saludaron el anuncio de un acuerdo sobre el desarme de Hamas en Gaza y llamaron a su aplicación, junto con la creación de condiciones para un alto el fuego sostenible y el ingreso de ayuda humanitaria sin obstáculos.
En materia iraní, las partes pidieron una solución negociada para evitar una nueva escalada y reclamaron que la navegación por el estrecho de Ormuz retorne a las condiciones previas al 28 de febrero, fecha de los ataques conjuntos de Estados Unidos y el régimen sionista contra Irán. También instaron a Teherán a retomar la cooperación plena con el Organismo Internacional de Energía Atómica.
La visita se cerró con la firma de veintiún acuerdos bilaterales que abarcan defensa, inteligencia artificial, minería, cultura e infraestructura digital, con inversiones francesas en el reino por unos 19.000 millones de dólares. La arquitectura del documento revela el orden de prioridades: la agenda económica avanza con plazos y cifras concretas, mientras la soberanía violada del Líbano queda encomendada a una fórmula declarativa que no fija ninguna obligación exigible al ocupante.
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