Líbano: Ocupación israelí arrasa Mansouri y avanza con topadoras sobre el distrito de Bint Jbeil
La destrucción del sur libanés dejó de ser un daño colateral para convertirse en un método declarado. La propia FPNUL habla de operaciones sistemáticas y no selectivas, mientras las autoridades locales denuncian que la demolición de aldeas enteras prepara una ocupación de hecho que ninguna resolución del Consejo de Seguridad logró impedir.
El alcalde de Mansouri, Haidar Mdaihli, denunció que la localidad del distrito de Sur es blanco de una "campaña de destrucción sistemática" y advirtió que teme una ocupación israelí inminente. Según su relato, la aldea y sus alrededores soportan ataques aéreos, bombardeos de artillería y proyectiles de fósforo de manera constante.
Mdaihli informó haber visto tanques israelíes desplazándose desde la zona de Majdal Zoun hacia los sectores meridionales de Mansouri, movimientos que interpretó como el preludio de un avance terrestre sobre la localidad. Cerca de 850 viviendas fueron destruidas o gravemente dañadas y unos 4.500 habitantes de Mansouri continúan desplazados.
En el sector central del distrito de Bint Jbeil se reportó el avance de una fuerza militar acompañada de topadoras. Las máquinas fueron vistas después destruyendo los caminos entre Haddatha y Haris, dos aldeas que bordean la denominada "línea amarilla", el perímetro que delimita la zona de amortiguación ocupada por el régimen de ocupación israelí.
Durante la noche previa se registraron demoliciones en Majdal Zoun, en Taybeh y en la propia Haddatha. Fuentes militares israelíes citadas por el Jerusalem Post admitieron que el ejército no solo destruye infraestructura de Hezbollah, sino que abre nuevas rutas de acceso para facilitar el ingreso a zonas operativas, mejorar la seguridad de las tropas y acelerar el abastecimiento hacia las líneas del frente.
Los cuerpos de dos hombres asesinados en un ataque aéreo israelí perpetrado el domingo en Dohat Kfar Roummane, en el distrito de Nabatieh, cerca de la colina Ali Taher, fueron hallados el lunes. La zona de Ali Taher concentra desde hace semanas los ataques más intensos y aparece en los análisis regionales como el próximo punto de fricción mayor entre la resistencia libanesa y la ocupación.
La Fuerza Provisional fijó posición en términos inusualmente directos: toda presencia militar israelí al norte de la Línea Azul constituye una violación de la Resolución 1701. Su vocera Kandice Ardiel describió las operaciones israelíes de destrucción de infraestructura civil y viviendas en el sur libanés como "sistemáticas, no selectivas", y precisó que los cascos azules documentaron la magnitud de la devastación en localidades como Naqoura, Khiam y Kfar Kila. La fuerza había registrado un promedio de 137 proyectiles diarios entre el 5 y el 16 de agosto, con picos de 208 y 185 en dos jornadas consecutivas de ese período.
El mandato de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano vence este año. Tel Aviv presiona por su retirada, mientras Beirut sostiene la prórroga y contempla como alternativa una fuerza multinacional de composición europea propuesta por Italia. El régimen de ocupación israelí rechaza cualquier presencia internacional en la zona.
La ecuación es transparente: se destruye el sur, se documenta la destrucción, y se disputa simultáneamente la permanencia del único mecanismo que podría dejar constancia de ella. La soberanía violada del Líbano no se dirime en ninguna mesa: se resuelve con topadoras.
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