Justicia libanesa, sentencia por asesinato de Gemayel
La decisión judicial de condenar a muerte en ausencia a los asesinos del presidente electo Bashir Gemayel, puso en órbita una polémica que divide a Líbano.
El Consejo Judicial de Líbano, la instancia judicial más importante del país en cuestiones de seguridad, ha condenado a muerte in absentia a Habib Chartuni y a Nabil Al Alam por su participación en el asesinato, en 1982, del presidente electo del país, Bashir Gemayel, y de otras 32 personas, según ha informado el portal libanés Naharnet.
Por un lado, los que la aplauden, y por el otro, los que la rechazan. Los favorables organizaron concentraciones para manifestar su anuencia e incluso detuvieron por varias horas el tráfico en la conocida Plaza Sassine, una de las más concurridas en esta capital. Mientras, los contrarios se plantaron frente al Ministerio de Justicia para dejar constancia de su rechazo.
El jefe del Consejo Judicial, el juez Jean Fahed, anunció el veredicto en el Palacio de Justicia de Beirut que pide la pena de muerte para Nabil Alam y Habib Chartouni. La audiencia estalló en aplausos.
Representantes de los partidos Kataeb y Fuerzas Libanesas, así como de la familia de Gemayel asistieron a la audiencia en el Palacio de Justicia de Beirut. “Finalmente, el veredicto fue emitido en nombre del pueblo libanés después de 35 años de trabajar para la justicia por Bashir y sus amigos”, declaró Solange Gemayel, viuda del malogrado presidente.
Casi al unísono, integrantes del Partido Nacional Socialista Sirio de Líbano, estaban concentrados frente al Palacio de Justicia y gritaban consignas para calificar de ejecución el asesinato de Gemayel, un deber nacional, no un crimen, exclamaron.
Uno de los manifestantes dijo: “Si se viera a mi padre entrar a un tanque israelí, lo mataría. Hoy, todos somos Habib Chartouni”.
La figura de Bashir Gemayel, muerto hace 35 años en un atentado genera dicotomía dentro de los libaneses por los acontecimientos que lo acompañaron en su ascensión a la primera magistratura.
El asesinato de Gemayel, jefe de las milicias de las Fuerzas Cristiano Libanesas –enfrentadas contra las fuerzas de izquierda, las musulmanas y las palestinas- fue absolutamente trascendental para comprender la actual situación en el país: el atentado ocurrió un después de su victoria en los comicios y tras comprometerse a abrir las relaciones diplomáticas con Israel, y fue causa directa de la matanzas históricas de palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila.
Chartuni, ahora mismo fugado, reconoció haber colocado la bomba que mató al presidente Gemayel durante un interrogatorio antes de que se fugara de la cárcel. Al Alam, por su parte, podría haber muerto en Brasil en 2014 por una enfermedad, aunque nunca se ha confirmado su fallecimiento.
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