Israel se jacta de haber destruido 24 aldeas centenarias del sur libanés
El ministro de Defensa de la ocupación exhibió ante los medios la destrucción sistemática de localidades libanesas como si fuera un logro militar, confirmando lo que organismos internacionales y la resistencia vienen denunciando desde el inicio de la agresión: una campaña deliberada de arrasamiento contra la población civil del sur del Líbano.
El ministro de Defensa israelí, Yisrael Katz, declaró ante el canal de ultraderecha Channel 14 que las fuerzas de ocupación completaron la demolición de 24 aldeas fronterizas del sur del Líbano, algunas de ellas con cientos de años de existencia. «No fue casa por casa, no fue con comprobaciones: todas estas aldeas, su destrucción ha sido completada», afirmó Katz sin atisbo de pudor.
Según sus propias cifras, entre 15.000 y 20.000 viviendas fueron arrasadas con bulldozers y explosivos. En los sectores occidental y central, declaró que "casi el cien por ciento de las aldeas a lo largo de la línea de contacto fueron destruidas", mientras que en el sector oriental la cifra alcanza el 73 por ciento.
Katz justificó la destrucción con el argumento de que en esas aldeas vivían "shiítas que actuaron como enemigos en nombre de Hezbollah y amenazaron nuestras fronteras". La formulación no admite sutilezas: se trata de una condena colectiva contra comunidades civiles enteras por su pertenencia confesional, una lógica de castigo masivo que viola el derecho internacional humanitario en cada una de sus dimensiones. El propio Katz había anticipado esta política meses atrás al prometer que "el sur del Líbano se convertiría en Gaza" y que aplicaría "el modelo de Rafah". Sus palabras del miércoles confirman que ese plan se viene ejecutando al pie de la letra.
La destrucción continúa
Mientras Katz exhibía la destrucción como trofeo político, las fuerzas de ocupación continuaban sus operaciones en el sur del Líbano. Corresponsales de Al-Manar reportaron bombardeos de artillería en Nabatieh al-Fawqa y en la zona de Ali al-Taher, demoliciones en Hadatha, incendios provocados en viviendas y tierras agrícolas de Al-Qantara, y operaciones de detonación en Tallousa, Bint Jbeil y Majdalzoun. Fuerzas blindadas ingresaron a las afueras de Kfarshouba.
Paralelamente, la misión de paz de Naciones Unidas en el Líbano informó el hallazgo de aproximadamente cuatro toneladas de explosivos, principalmente compuestos de nitrato de amonio, abandonados por las fuerzas israelíes en una edificación de la aldea de Houla, bajo ocupación israelí, lo que confirma el uso de grandes cantidades de material explosivo en las demoliciones. El Ministerio de Salud libanés actualizó este miércoles la cifra de víctimas de la agresión israelí desde el 2 de marzo: 4.333 mártires y 12.236 heridos.
Las declaraciones de Katz se producen a días de una nueva ronda de lo que se da en llamar "conversaciones" entre Líbano y el régimen de ocupación, prevista del 4 al 6 de agosto en Roma bajo el otro eufemismo de la "mediación" estadounidense. El presidente libanés Joseph Aoun, reunido con el titular del Parlamento Nabih Berri, reclamó el cese de las "prácticas hostiles" israelíes y pidió a Trump que presione a Netanyahu para avanzar hacia la segunda fase del esquema de "zonas piloto". Pero la arrogancia de Katz anticipa la postura israelí: el ministro aseguró también que el régimen de ocupación no se retirará de ninguna de sus zonas de seguridad en el Líbano, Siria ni la Franja de Gaza, y que Trump "está de acuerdo con eso".
Queda claro que la destrucción de 24 localidades no es un exceso: es doctrina.
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