Siria, Líbano y Palestina tendrán presencia destacada en la Bienal de Venecia 2026
En el escenario artístico más influyente del mundo, el mundo árabe reclama su lugar con propuestas que entrelazan memoria histórica, identidad cultural y resistencia creativa. Siria, Líbano y Palestina llevarán a Venecia obras que van mucho más allá de la estética: son declaraciones de existencia.
La 61ª edición de la Bienal de Arte de Venecia, que abrirá sus puertas en mayo de 2026, contará con una presencia árabe de notable envergadura, con pabellones y eventos oficiales protagonizados por artistas de Siria, Líbano y Palestina, entre otros países de la región.
Siria estará representada por la artista Sara Shamma, con una instalación titulada "The Tower Tomb of Palmyra" —La Torre Funeraria de Palmira—, curada por Yuko Hasegawa, directora del Museo de Arte Contemporáneo del Siglo XXI de Kanazawa. La obra toma como punto de partida las antiguas torres funerarias de Palmira, monumento milenario de la civilización siria destruido en gran parte durante los años del terrorismo que asoló el país.
A través de una instalación a gran escala que combina pintura, arquitectura, luz, sonido y aroma, Shamma busca rendir homenaje al patrimonio cultural sirio y a la resiliencia de su pueblo. "A través de esta obra pretendo honrar la herencia cultural de Siria y la fortaleza de su gente. Las torres de Palmira, aunque destruidas, siguen hablando de la riqueza y diversidad de nuestra historia. Esta exposición será un mensaje de esperanza, unidad y de la importancia de proteger y restaurar nuestro patrimonio común", declaró la artista.
Líbano, por su parte, presentará una obra del reconocido artista Nabil Nahas: un friso acrílico de carácter inmersivo, bajo la curaduría de la doctora Nada Ghandour. En sus palabras, "el Pabellón del Líbano será en 2026 una celebración de la creatividad y la fraternidad", y el arte "tiene la capacidad de crear vínculos que trascienden las fronteras geográficas, culturales, históricas e ideológicas". La elección cobra una dimensión adicional en un momento en que el Líbano atraviesa una de las etapas más difíciles de su historia reciente, bajo el peso de la agresión militar del régimen de ocupación israelí sobre su territorio.
Palestina, que no cuenta con pabellón nacional propio en la Bienal, tendrá sin embargo un evento colateral oficial: "Gaza - No Words - See the Exhibit", organizado por el Palestine Museum US, que se desarrollará en el Palazzo Mora entre el 9 de mayo y el 22 de noviembre.
La muestra presentará cien piezas de tatreez —el bordado palestino, cuyas tradiciones y motivos son portadores de identidad regional y memoria colectiva— realizadas por mujeres en campos de refugiados y aldeas de Líbano, Jordania y Cisjordania. Cada pieza mide 50 por 80 centímetros y está compuesta por alrededor de 55.000 puntos de costura. Según los organizadores, las obras documentan los efectos de la guerra sobre la población palestina y constituyen un acto de resistencia cultural ante el intento sistemático de borrar la identidad de un pueblo.
La Bienal de Venecia es el escenario internacional de mayor visibilidad para el arte contemporáneo, un espacio donde las naciones proyectan sus narrativas culturales ante el mundo. La presencia árabe en esta edición refleja la vitalidad de una región que, pese a las agresiones externas y las crisis internas, sigue produciendo arte de alcance universal.
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