Colette Jury: una siria frente al silencio, el tiempo y el espacio
Colette Jury ha partido, pero no se ha ido. Como su amada Siria, es y será eterna allá donde esté.
Ha partido Colette Jury y lo ha hecho en silencio. A los noventa y cinco años ha fallecido en su Damasco natal la más destacada escritora siria del último siglo. También quien mejor representó el sofisticado feminismo que se piensa y expresa en árabe. Lengua en la que la prolífica escritora publicó la mayoría de los textos de una obra inmensa con algunos trabajos redactados directamente en francés e inglés.
Silencio en su hora final propio del último tiempo que le tocó vivir. Un mutismo que a veces acompaña a la senectud y a la enfermedad propia o colectiva. El azaroso silencio con que las sociedades ocultan los traumas de la historia, sobre todo cuando estos son el resultado de imposiciones foráneas envueltas en fantasías e ignorancias locales. Pero en realidad poco o nada importa una afonía tan clamorosa como delatora.
Además de todo lo otro, lo escrito y proyectado por ella, Colette Jury es la nieta de Fares Al Jury. Quien fuera Jefe de Gobierno y presidente de la Asamblea Popular o Parlamento en la época de la Independencia de Siria, participó también en la Conferencia inaugural en la que se constituyó la ONU. Fue en 1945 en San Francisco, ocasión de la que se recuerdan los elogios de un alto diplomático estadounidense, quien al escuchar el vibrante discurso nacionalista, antimperialista y antisionista del jurista Fares al Jury, exclamó: “¡Es imposible que un país con hombres tan elocuentes como éste sea ocupado!”. Ciertamente, eran otros tiempos.
De su abuelo pero también de su padre Suhail, que fue ministro de Asuntos Rurales, así como de su tío materno, el periodista Habib Kahale, Colette heredó una refinada elocuencia. Ella la manifestó a través de la poesía, la novela, los ensayos y otros escritos que sobreviven a su autora y hablan por ella y por Siria.
Conocido es su feminismo avant la lettre, el que practicó en su vida antes de estudiar Derecho y Lengua y Literatura Francesa en Beirut y Damasco. Antes incluso de ponerse a escribir y de que en otros lugares de la Cuenca Mediterránea, de Europa y de América otras mujeres siquiera se hicieran un planteamiento ideológico remotamente parecido.
Collete era una cristiana de la Siria multiconfesional y multiétnica, donde desde 1949 y durante 75 años las mujeres votaron, ocuparon puestos de altísima responsabilidad y repletaron las universidades. Mujeres sirias que desarrollaron un feminismo que conquistó todos esos espacios sin necesidad de aspavientos, tampoco de patricidios ni matricidios. Collete Jury jamás renegó de sus familiares hombres o mujeres, que desde la amplia independencia conquistada y ejercida por ella nunca dejaron de ser también sus referentes intelectuales, políticos y vitales. Cuando Siria tuvo Parlamento, ella fue diputada electa en dos periodos legislativos.
De ese depurado feminismo salieron obras como Días con él, Una noche, La palabra femenina o Mujer. En todas ellas las mujeres son personajes poliédricos, complejos, independientes, reflexivos, sofisticados. En definitiva, mujeres sirias, como antes que ellas Zenobia, Julia Domna, la Virgen María y un largo etcétera.
Colette Jury siempre ejerció de damascena. Hija del en su día corazón latiente del mundo árabe y último bastión en caer del arabismo multiconfesional y soberano. Aquél Damasco que en 1956, cuando franceses, británicos e israelíes acallaron con sus bombas la radio nacional egipcia durante la crisis del Canal de Suez, emitió al mundo entero la voz del locutor de la Radio de la República Árabe Siria diciendo natural e instintivamente aquello de “Desde Damasco… Aquí El Cairo”, recogiendo el testigo y parafraseando la apertura de todas las transmisiones de la acallada radio egipcia. Un medio, el de la radio, que Colette Jury conoció bien. Memorables son las lecturas de sus textos patrióticos en Radio Sham FM.
La capital de la Historia y la Civilización, la ciudad del mundo ininterrumpidamente habitada durante más tiempo protagoniza poemas y relatos de Colette Jury. Su texto más conocido es Damasco, mi gran hogar. Nacida en el barrio de Bab Tuma y fallecida en el de Qassaa, Colette Jury entendió la ciudad como lo que siempre fue, un todo sin guetos étnicos o sectarios habitado por sirios sin apellidos. Comprensión de la esencia de una ciudad casi siempre acogedora de la diversidad y que solo es posible desde su papel como baluarte nacional, como emblema de la sirianidad. Jury lo sabía porque nació, se crió, amó y escribió en Damasco y sobre Damasco. También por el legado de sus ancestros, sobre el que también publicó, especialmente sobre los documentos de su abuelo, archivo y bitácora de lo que fue la Siria independiente.
Así, el tercer pilar de su obra es el patriotismo. Textos imperecederos como Invitación a Quneitra, la ciudad ocupada y destruida por Israel en 1967, recuperada en 1973 por el Ejército Árabe Sirio y desde diciembre de 2024 otra vez sitiada por el sionismo, que desde sus alrededores hoy lanza ataques sobre el Líbano. O El jubileo de oro de la evacuación, en referencia a la salida del último soldado invasor francés de territorio de la República Árabe Siria. Para esta época de silencio y crisis, el más reciente y premonitorio Y la patria permanece por encima de todo, un texto escrito y publicado cuando era asesora cultural y literaria de la Presidencia de la República Árabe Siria. Cargo que sólo aceptó en 2006 al tener el apoyo expreso del entonces Jefe del Estado para su proyecto de relanzamiento de los tradicionales salones literarios sirios con la participación de escritores de todas las tendencias políticas imaginables.
Todo ello con un exquisito manejo y sentido del tiempo. Ni el oriental: lánguido, interminable, onírico y relativo. Ni el occidental: apurado, fugaz, monetizado y dictatorial. Un concepto espacio-temporal damasceno, sirio, es decir, consciente del peso y del paso de la historia, respetuoso de la misma pero en ningún caso esclavo de ella, sus personajes, circunstancias y escenarios. Ahí están Días con él, manifiesto feminista a partir de su historia de amor con el gran poeta sirio Nizar Qabbani, que tal como empezó y floreció, terminó pero nunca se olvidó. O Días con días, Pasó el Verano, Una noche o Veinte Años. Referencias temporales en los títulos y el contenido de las obras de una Colette Jury que ha partido, pero no se ha ido. Como su amada Siria, es y será eterna allá donde esté. En Asia o en América. Aquí o allá.
► Pablo Sapag M. es investigador y Profesor Titular de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile y de otras universidades de América Latina, Europa y Oriente Medio. Es autor de “Siria en perspectiva” (Ediciones Complutense), cuya nueva edición puede encontrarse en formato e-book (aquí ) o formato físico (aquí ).
Noticias relacionadas
-
Siria: riesgos y repercusiones de la privatización de hospitales estatales bajo una autoridad interina ilegítima -
Sapag: Análisis geopolítico tras el bloqueo estadounidense de Ormuz -
Fearab Argentina emite comunicado sobre brutal agresión israelí al Líbano -
Irán no representó nunca una amenaza para EEUU
