Washington saca a Siria de la lista de terrorismo y destapa la negociación secreta con el régimen israelí
La recompensa diplomática al régimen de facto de Ahmed al-Sharaa llega el mismo día en que se conocen los detalles de sus encuentros reservados con la inteligencia israelí en Jordania. El gesto de Washington premia la disposición de Damasco a negociar bajo los términos de la potencia que ocupa el Golán desde 1967 y que sumó nuevas posiciones militares en territorio sirio después de diciembre de 2024.
El secretario de Estado Marco Rubio anunció la rescisión formal de la designación de Siria como Estado patrocinador del terrorismo, una categoría que Washington había aplicado durante 47 años y que operaba como el último obstáculo legal para el flujo de inversión extranjera hacia el país. La medida se hizo efectiva tras el cumplimiento del período obligatorio de notificación al Congreso de 45 días, iniciado el 8 de julio, cuando Donald Trump comunicó formalmente su intención de levantar la designación. "Hoy autoricé la rescisión formal", declaró Rubio al confirmar la decisión. Ahmed Sharaa la calificó de "histórica" y sostuvo que permitirá la reconstrucción del país tras catorce años de guerra impuesta contra el Estado Sirio.
La secuencia temporal es el dato político central. Un día antes del anuncio, el 23 de agosto, delegaciones siria e israelí se reunieron en Jordania bajo mediación estadounidense. La agencia estatal SANA informó que el encuentro se concentró en establecer mecanismos prácticos para detener los ataques, los arrestos y las operaciones de asesinato selectivo del régimen de ocupación israelí en territorio sirio, y en reactivar las negociaciones por un acuerdo de seguridad que sirva de base a un entendimiento más amplio. Según AFP, el canciller Asaad al-Shaibani se reunió directamente con Roman Gofman, jefe del Mossad. Es el contacto directo de mayor nivel anunciado públicamente entre ambas partes.
Fuentes del gobierno de Damasco citadas por el medio regional The National precisaron que la delegación siria planteó la existencia de nueve posiciones militares israelíes establecidas poco después de la caída de Bashar al Assad en diciembre de 2024. Ninguna de esas posiciones fue desmantelada. La ocupación del Golán, en cambio, no aparece como eje de la negociación: lo que se discute es la mecánica para que el régimen de ocupación deje de bombardear, no la restitución del territorio ocupado.
El trasfondo inmediato son los ataques aéreos israelíes del 17 y 18 de agosto contra el aeropuerto militar de Abu al-Duhur, en Idlib, dirigidos —según la lectura de analistas regionales— a advertir a Turquía sobre la ampliación de su presencia militar en Siria. Shaibani había declarado el 23 de agosto que las negociaciones quedaron congeladas tras la guerra entre el régimen sionista e Irán y que Damasco esperaba retomarlas pronto. La disputa entre Ankara y Tel Aviv por la influencia sobre el territorio sirio atraviesa todo el proceso.
El levantamiento de la designación abre la puerta a la inversión extranjera y refuerza el reconocimiento internacional (léase el Occidente Colectivo) de una "autoridad" que llegó al poder por la vía armada y sustentada por potencias extranjeras (locales y globales).
La llamada "comunidad internacional" (léase el Occidente Colectivo) que durante catorce años sostuvo el argumento del terrorismo para aislar a Siria, abandona ahora esa retórica sin brindar explicaciones, en el mismo movimiento por el cual la soberanía violada del país queda subordinada a un pliego de meras condiciones de seguridad redactado en Tel Aviv y refrendado en Washington, bajo parámetros que solo consideran los intereses y agendas de esos dos actores, no de Damasco.
Noticias relacionadas
-
Régimen israelí bombardea base aérea siria en Idleb -
Creciente mendicidad en las ciudades sirias -
Régimen de Sharaa acuerda con Moscú sobre las dos bases rusas en la costa Siria -
Damasco: atentado en Jaramana con saldo de 14 heridos
