Régimen israelí continúa la agresión sobre el sur del Líbano y sus ministros piden atacar Beirut
El régimen de ocupación israelí sostiene una ofensiva de tres días sobre la región de Nabatieh con un objetivo territorial preciso —el control de las alturas de Ali Taher— mientras la mesa de negociación patrocinada por Washington sigue en pie y sin plazos.
El ejército de ocupación israelí se prepara para sostener combates durante varios días en el sur del Líbano, según informó el Canal 12 de la televisión israelí, que vinculó la decisión a las operaciones desarrolladas en la zona de la colina de Ali Taher, en las afueras de Nabatieh al Fawqa. Los ataques del domingo se sumaron a los bombardeos del sábado sobre Ansar y Deir al Zahrani, que dejaron once mártires —entre ellos tres niños y dos mujeres— y diecinueve heridos, según el Ministerio de Salud libanés, en la jornada más letal desde el cese de hostilidades de junio.
La escalada comenzó poco después de la medianoche del domingo con una serie de incursiones aéreas sobre Dohat Kfar Roummane y Deir Siryan. La fuerza aérea israelí desplegó luego sobre las alturas de Ali al Taher y sus alrededores lo que los corresponsales en la zona describieron como un "cinturón de fuego", con lanzamiento de bengalas y proyectiles de fósforo blanco. Un helicóptero israelí arrojó explosivos sobre la misma colina. La artillería bombardeó las localidades de Sojod y Mansouri, la localidad de Beit Yahoun y las afueras de Haddatha, en el distrito de Bint Jbeil. Durante la noche, varias aldeas del sur registraron detonaciones controladas ejecutadas por las tropas israelíes.
La aviación israelí realizó además incursiones a media altura sobre los sectores occidental y central, con vuelos de drones sobre Mansouri y a lo largo de la franja costera entre Tiro y Mansouri, pasando por el espacio aéreo de Ras al Ain. Las fuerzas de ocupación ejecutaron bombardeos extensos en la zona de Mansouri–Majdal Zoun, al sur de Tiro. Antes del mediodía, los vuelos de drones israelíes se extendieron hasta los suburbios del sur de Beirut. En la ciudad de Nabatieh, la actividad fue mínima durante toda la jornada tras la ola de desplazamiento del día anterior.
Inflexible guerra de exterminio
El ministro de Defensa de la ocupación israelí, Israel Katz, ratificó la continuidad de la campaña en un mensaje publicado en X: «Ninguna cuenta permanecerá abierta en ningún ámbito. Defenderemos a nuestros soldados y ciudadanos con todas nuestras fuerzas».
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, reclamó una escalada mayor: consideró insuficiente lo que definió como "frustrar amenazas", exigió libertad de movimiento ampliada para las tropas y pidió aplastar a Hezbollah y atacar Beirut. El mismo funcionario había demandado en mayo la destrucción de edificios enteros en la capital libanesa y sostuvo el 11 de agosto que todo el Líbano debía arder.
Los daños civiles siguieron apareciendo a lo largo del domingo. En Deir al Zahrani, la fonoaudióloga Zahraa Fakih informó que su consultorio quedó dañado por el bombardeo israelí y que unas dos horas después se declaró un incendio en la casa familiar, situada cerca del lugar, alimentado por un depósito de esponjas que su padre mantenía en la planta baja; su colega y los hijos de esta escaparon con heridas leves. El ataque dañó también el monumento erigido en memoria de las víctimas de una masacre israelí anterior en la misma localidad. La Defensa Civil de Nabatieh denunció una campaña de incendios provocados por proyectiles y artefactos luminosos israelíes que afectó entre el treinta y el cuarenta por ciento de la cobertura forestal de la región, con impacto directo sobre la producción agrícola.
El presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, calificó los ataques contra Ansar y Deir al Zahrani como una masacre y afirmó que revelan la continuidad de una guerra de exterminio contra el sur del país. Sostuvo que el régimen de ocupación israelí no respeta los acuerdos de cese de hostilidades, el derecho internacional ni los esfuerzos diplomáticos en curso.
Desde Diman, el patriarca maronita Bechara Boutros al Rahi reclamó en su homilía dominical que las negociaciones sobre el sur y la soberanía "preserven los derechos del Líbano, detengan los ataques, garanticen la retirada de nuestro territorio, restablezcan la seguridad y la estabilidad para nuestro pueblo y sus aldeas, y abran la puerta a la reconstrucción, para que el Estado pueda recuperar plenamente su papel y su soberanía, con el ejército libanés como su único baluarte en la protección de la patria".
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