Bagdad: presión de EEUU estanca la formación del gabinete iraquí
A pesar de las repetidas promesas, los esfuerzos por conformar el nuevo gobierno iraquí están flaqueando en medio de una maraña de disputas partidistas y presiones externas de Washington, en un panorama que refleja la delicadeza del equilibrio político y de seguridad, y que retrasa la resolución de las carteras ministeriales vacantes.
La reciente, central y trascendente festividad islámica de Eid al-Adha no logró apaciguar las disputas políticas que aquejan la formación del gobierno del primer ministro iraquí, Ali al-Zaydi. A la fecha, el camino para cubrir los nueve puestos ministeriales vacantes se presenta aún más arduo de lo previsto. Si bien las fuerzas políticas gobernantes habían hablado de completar el gabinete inmediatamente después de la festividad a fines de mayo, los acontecimientos recientes revelan una crisis entrelazada con cálculos partidistas y la presión estadounidense para excluir del gobierno a las fuerzas políticas conectadas con las agrupaciones de la resistencia.
Según una fuente parlamentaria que habló con el portal Al-Akhbar, «aún no hay indicios serios de que se vaya a convocar una sesión parlamentaria especial para completar la votación sobre los ministerios restantes. Además, los bloques políticos pertinentes aún no han presentado nuevos nombres al primer ministro y siguen inmersos en acalorados debates sobre la distribución de cargos y carteras». La fuente añadió que «las reuniones políticas continúan casi a diario, pero aún no han logrado superar los obstáculos fundamentales que impiden la finalización del proceso».
Tras su nominación el 27 de abril de 2026, al primer ministro al-Zaydi le fue oficialmente encomendada por el presidente Nizar Amidi la formación de un gabinete ejecutivo de gobierno para lo cual, según la Constitución iraquí, al-Zaydi contaba con un plazo de 30 días para seleccionar a los miembros de su gabinete y presentarlos al Consejo de Representantes (Parlamento) para un voto de confianza. Precisamente, Eid al-Adha que este año se celebró el 27 de mayo, marcaba exactamente la fecha limite oficial para la formación del gabinete, tarea para la que la flamante gestión del PM evidentemente permanece demorada.
Carteras clave
Entre los ministerios vacantes se encuentran carteras clave de injerencia crucial en temas de soberanía y gestión socio-económica del país, tales como: Defensa, Interior, Planificación, Educación Superior, Trabajo, Cultura, Asuntos Sociales, Reconstrucción y Vivienda, y Migración y Desplazamiento; nueve ministerios que reflejan parámetros esenciales del equilibrio político dentro del sistema iraquí, tanto como de cualquier Estado nacional.
En este contexto, la fuente indica que una de las principales razones del estancamiento es lo que describe como un «veto estadounidense tácito» a la concesión de ciertos ministerios de seguridad y servicios a fuerzas afiliadas a agrupaciones armadas. Añade que Washington, a través de su enviado especial para Irak y Siria, Tom Barrack, y otros canales diplomáticos paralelos, está enviando mensajes claros de que no desea ver en control de puestos ministeriales sensibles, a figuras que representen o estén alineadas con agrupaciones armadas.
Embestida contra la Resistencia
Estas presiones son particularmente significativas dado el debate en curso, ▬similar a lo que sucede en el Líbano▬, sobre el futuro del armamento de las agrupaciones de la resistencia. A pesar de las medidas anunciadas por algunos grupos respecto a la ruptura de vínculos organizativos o la entrega al Estado de algunos cuarteles generales y armamento, la fuente considera que «el problema estadounidense no se limita al armamento, sino que radica en la naturaleza de la relación política y estratégica entre algunas de estas fuerzas y Teherán».
La fuente añade que «existe la impresión generalizada entre varias fuerzas políticas de que la entrega de armas, incluso si se logra por completo, podría no ser suficiente para disipar las reservas estadounidenses sobre la participación de algunas facciones en el gobierno».
Las fuerzas afiliadas o cercanas a las facciones de la resistencia poseen un considerable peso político y parlamentario, con casi 90 escaños en el Parlamento sobre un total de 329. Esto convierte su exclusión o la reducción de su presencia gubernamental en un asunto sumamente delicado para las fuerzas dentro de la coalición gobernante, denominada el “Marco de Coordinación” (MC), las cuales buscan mantener su equilibrio interno y a su vez evitar la pérdida de uno de sus componentes clave. No obstante, las fuerzas del MC enfatizan que completar la formación del gobierno sigue siendo una prioridad política.
El líder de la coalición, Ali al-Moussawi, declaró que «el Marco está comprometido a cumplir con todos los requisitos constitucionales y políticos. Se están llevando a cabo diálogos entre las distintas fuerzas para alcanzar acuerdos que garanticen la formación del gabinete lo antes posible». Por su parte, el diputado Amer al-Fayez, miembro de la coalición, señaló la dificultad de celebrar una sesión parlamentaria durante el período actual debido al receso legislativo y al gran número de diputados que residen en el extranjero. Indicó que la conformación del gabinete probablemente se retrasaría si no se alcanza un acuerdo político rápido que permita una sesión de emergencia con quórum.
En una perspectiva más amplia, el analista político Abdul Sattar al-Issawi considera que la demora en la conformación del gabinete no se debe a una sola causa, sino a una combinación de factores políticos internos y externos, ya que señala que «los ministerios de seguridad, en particular Defensa e Interior, representan el núcleo del conflicto actual debido a su sensibilidad y su impacto directo en el equilibrio de poder dentro del Estado».
Issawi considera que «la crisis podría prolongarse más de lo que algunos anticipan», y añade que «el Primer Ministro se enfrenta a uno de los mayores desafíos desde su nombramiento, ya que debe satisfacer a las fuerzas políticas que apoyan a su gobierno, al tiempo que mantiene relaciones equilibradas con EEUU y sus socios internacionales».
El MC, que reúne a las fuerzas shiítas gobernantes en Irak, había autorizado al primer ministro Zaydi a tomar decisiones y medidas para preservar los intereses superiores del país, al tiempo que apoyaba el proyecto de restringir las armas exclusivamente a la órbita del Estado y separar a las Fuerzas de Movilización Popular de los marcos políticos, partidistas y sociales, en una posición que prácticamente se consideraba una cobertura política para que al-Zaydi actuara en el tema de las agrupaciones armadas de la resistencia.
Este direccionamiento político se fortaleció después de que el líder del partido Movimiento Nacional Shiíta, Muqtada al-Sadr, anunciara la desvinculación de las Brigadas de la Paz del movimiento y su afiliación al Estado, e instara al resto de las facciones a seguir sus pasos: abandonar los marcos partidistas y sectarios y unirse bajo la autoridad del gobierno, un paso que al-Zaydi acogió con satisfacción.
Resistencia: “Ni una sola bala…”
En este marco, la organización de la resistencia iraquí Kata’eb Hezbollah (Brigadas de Hezbollah) confirmó, a principios de junio, que las cinco facciones de la resistencia no tienen intención de entregar sus armas en este momento, e hizo hincapié en que la organización de las armas tendrá lugar una vez que hayan alcanzado sus objetivos.
El responsable de seguridad de las brigadas, Abu Mujahid al-Assaf, declaró que la situación actual exige una mayor concientización para evitar lo que describió como «intentos de incitar a la discordia entre la población del país», e hizo un llamamiento a los medios de comunicación y a las partes interesadas para que «traten con responsabilidad los asuntos políticos y de seguridad».
Añadió que las decisiones relativas a la entrega de armas o la reestructuración de algunas formaciones armadas son competencia de las autoridades pertinentes, e hizo hincapié en la necesidad de que estos procedimientos se lleven a cabo de manera definitiva y clara, y que existen múltiples interpretaciones y motivos para tales medidas.
Explicó que las partes que comenzaron a entregar sus armas y cuarteles generales durante el período anterior, no formaban parte de las filas de la Resistencia Islámica, e hizo hincapié en que estas decisiones no están relacionadas con las agrupaciones integrantes de la Resistencia, al tiempo que pidió evitar discursos que puedan avivar las disputas y socavar la unidad.
Assaf recalcó que las cinco facciones de la Resistencia, además de las Brigadas de Karbala, continuarán su labor y conservarán sus armas, y «no entregarán ni una sola bala» mientras existan problemas relacionados con la presencia militar extranjera (EEUU) y la violación del espacio aéreo y la soberanía nacional (EEUU + Israel). Subrayó que la organización de las armas se realizará una vez alcanzados sus objetivos, y que hoy por hoy no tienen intención de entregarlas.
Las cinco facciones de la resistencia a las que se refirió al-Assaf son Kata’eb Hezbollah, Harakat al-Nujaba, Kata’eb Sayyid al-Shuhadá, Kata’eb al-Imam Ali y Asa’eb Ahl al-Haqq. Sin embargo, las dos últimas mencionadas habían manifestado previamente su apoyo al enfoque del gobierno respecto a la regulación del tema de las armas y su restricción al ámbito exclusivo estatal.
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