Si se llora ante tanto nene muerto, es "sentimentalismo". Si se alza la voz contra el bombardeo constante y arrasador que no deja casa ni familia en pie, es "terrorismo". O "nazismo". O "antisemitismo", o algún otro "ismo" que garantice el silencio. Pero -la verdad sea dicha- el único terror aquí es éste, el de las cifras. Y las cifras de la organización internacional Save The Children lo dicen claro: la operación Margen Protector, lanzada el 17 de julio por Israel sobre la Franja de Gaza ha matado a razón de siete chicos y herido a otros setenta por día. No es casual: la edad promedio en la Franja es de 14 años, tal vez porque no es fácil cumplir más cuando se vive en medio de la pobreza, de la violencia, arrinconado en una estrecha tira de 6 kilómetros de ancho, en donde se aplasta a más de un millón de personas.