Disturbios armados e intromisión extranjera en Irán
El lunes se celebraron manifestaciones masivas en todo Irán para defender la soberanía del país y condenar los disturbios armados y la interferencia extranjera tras dos semanas de lo que comenzó como una protesta por la situación económica para ser luego explotado por actores externos y agendas desestabilizadoras.
Un millón de iraníes se movilizaron por todo el país el lunes 12 de enero por la mañana bajo el lema de "Solidaridad nacional y honor a la paz y la amistad", en condena a los disturbios armados que azotaron a la nación persa y reafirmando el apoyo popular a la República Islámica.
Los iraníes salieron a las calles desde Teherán hasta el sureste de Irán para condenar los disturbios armados y reafirmar su apoyo a la estabilidad del Estado nacional.
Los participantes en las masivas manifestaciones, que se extendieron a varias provincias, blandieron la bandera de la República Islámica de Irán y corearon consignas contra Estados Unidos y el régimen de Israel, expresando su rechazo a la intromisión extranjera en los asuntos de su país. Los iraníes se manifestaron contra los disturbios armados y los disturbios posteriores, enfatizando su compromiso con la seguridad y la estabilidad.
Procesiones fúnebres
Coincidiendo con el inicio de las manifestaciones masivas, en varias ciudades iraníes se celebraron procesiones fúnebres para muchos de los que fueron atacados y asesinados en los disturbios armados de los días previos.
Mientras tanto, la televisión estatal iraní transmitió imágenes en vivo de las protestas que abarcaron varias ciudades de Irán, incluidas Zahedan, Birjand y Kerman, en el sureste del país.
Mientras millones de personas salían a las calles, el mensaje de Teherán fue claro: sí a las protestas, pero no se tolerará el caos armado ni la interferencia extranjera.
El domingo, el gobierno iraní y el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica convocaron a una amplia participación en manifestaciones nacionales de solidaridad para reafirmar el apoyo a la estabilidad y rechazar los disturbios y la injerencia extranjera. Hicieron hincapié en el derecho a la protesta pacífica, responsabilizando a Estados Unidos e Israel de los actos de sabotaje y la muerte de manifestantes.
Disturbios armados y sabotajes
La República Islámica de Irán ha sido testigo de disturbios armados y actos de sabotaje que se han infiltrado en las protestas pacíficas motivadas por la situación económica, resultando en la muerte de civiles y personal de seguridad iraní..
Los funcionarios persas han subrayado repetidamente que el sabotaje armado se infiltró en las legítimas protestas de corte económico, causando víctimas civiles y policiales, y acusaron a redes vinculadas a Estados Unidos e Israel de alimentar la violencia.
Las autoridades iraníes están persiguiendo a los alborotadores y saboteadores, descubriendo sus vínculos con organizaciones terroristas o grupos separatistas que sirven a los intereses de las agencias de inteligencia de Israel y EEUU.
Pezeshkian acusa a potencias extranjeras
El 11 de enero, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo en un discurso televisado a la nación que “los disturbios están siendo dirigidos por Estados Unidos e Israel, que están emitiendo órdenes con el objetivo de socavar la seguridad de Irán”, enfatizando que dichas potencias extranjeras están orquestando los disturbios y buscando desestabilizar el país mientras las autoridades iraníes monitorean la situación de cerca.
Pezeshkian enfatizó que “el pueblo de este país protesta y expresa sus objeciones, pero no incendia mercados ni comete delitos”, afirmando que el gobierno está “decidido a continuar con sus reformas económicas y distingue claramente entre protestas legítimas y disturbios organizados”. También subrayó que las instituciones iraníes mantienen su compromiso de abordar las quejas de orden económico a través de canales legales e institucionales.
Agenda desestabilizadora
En lo que, a todas luces, parece ser un nuevo episodio de la receta desestabilizadora de Washington y sus aliados, desde el 28 de diciembre de 2025 Irán vive una crisis que se ha venido intensificando y que ha estado marcada por una serie de incidentes violentos contra civiles y personal de seguridad.
Dichos incidentes incluyen, además de disturbios, actos de vandalismo e incendios provocados, otros graves hechos que las autoridades describen como ataques al estilo del ISIS, entre ellos la quema de un agente de seguridad y el asesinato de una niña de tres años que recibió un disparo mientras estaba en brazos de su padre. Los enfrentamientos armados entre alborotadores y fuerzas de seguridad se han extendido por varias regiones, lo que ha agravado la preocupación por la seguridad y la estabilidad públicas.
Por su parte, las autoridades iraníes insisten en que la violencia no es espontánea ni aislada. Acusan a los servicios de inteligencia extranjeros, en particular al Mossad, de actuar en nombre de Israel y, en coordinación con agencias aliadas de Estados Unidos, de orquestar la violencia con el fin de fomentar el caos, la desestabilización y la desintegración social.
Las autoridades argumentan que Washington y el régimen israelí han dejado de ocultar sus agendas de intromisión directa, reconociendo abiertamente su uso de la presión de seguridad, política, económica y psicológica contra Irán, mientras esperan que el deterioro de las condiciones sirva de pretexto para una agresión militar, similar a su ataque del pasado junio.
Agentes extranjeros detenidos
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) anunció la detención de varias personas, incluidos agentes del Mossad , acusados de orquestar el caos en múltiples áreas, mientras las autoridades intensifican las medidas de seguridad destinadas a prevenir la explotación de las protestas sociales por parte de elementos organizados y disruptivos.
Funcionarios de seguridad de Teherán informaron del arresto de un presunto agente del Mossad que, según se informa, operaba de forma encubierta entre los manifestantes.
Según las autoridades, el sospechoso confesó actuar como enlace de alto nivel, recibiendo orientación táctica a través de redes sociales como Instagram y Telegram por parte de superiores radicados en Alemania. Su misión, según las autoridades iraníes, consistía en reclutar jóvenes para cometer violencia callejera y documentar incidentes inventados para su difusión en medios de comunicación globales.
Propaganda desatada
Las autoridades también informaron sobre esfuerzos para contrarrestar una campaña coordinada de guerra digital, alegando que se estaba difundiendo una narrativa de desinformación para amplificar la percepción de los disturbios. En Teherán, 40 personas fueron arrestadas por utilizar herramientas de inteligencia artificial para producir y compartir imágenes y vídeos falsos de las protestas.
Las autoridades afirmaron que estos deepfakes y grabaciones reutilizadas de años anteriores tenían como objetivo crear la impresión de un caos generalizado. Los individuos fueron identificados mediante operaciones técnicas y de inteligencia, y el contenido engañoso fue eliminado en coordinación con las autoridades judiciales.
Consejo de Seguridad de la ONU
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró el jueves una reunión de emergencia a petición de EEUU para abordar la situación en Irán.
En la reunión, el representante permanente adjunto de Irán ante la ONU, Gholamhossein Darzi, culpó a ISIS por actos violentos durante las protestas y acusó a EEUU de orquestar disturbios a través de "una participación directa en la conducción de los disturbios en Irán hacia la violencia".
“Bajo el falso pretexto de la preocupación por el pueblo iraní y las afirmaciones de apoyo a los derechos humanos, Estados Unidos está intentando presentarse como un amigo del pueblo iraní, al tiempo que sienta las bases para la desestabilización política y la intervención militar bajo una supuesta narrativa 'humanitaria'”, afirmó.
“Irán no busca la escalada ni la confrontación. Sin embargo, cualquier acto de agresión, directo o indirecto, se enfrentará a una respuesta decisiva, proporcionada y legítima, de conformidad con el Artículo 51 de la Carta”, declaró Darzi.
Subrayó que sus declaraciones no eran una amenaza sino una reafirmación del derecho legal de Irán a la legítima defensa según el derecho internacional. Afirmó que sus palabras eran en nombre de una "nación de luto" y pidió a la comunidad internacional que reconozca la pérdida de vidas inocentes en Irán.
En tanto que el enviado de China advirtió que se avecinan nubarrones de guerra sobre Oriente Medio y pidió a Washington que abandone las amenazas de fuerza. Sun Lei, embajador adjunto de China ante la ONU, enfatizó que una acción militar solo agravaría la inestabilidad y pidió moderación a todas las partes.
“El uso de la fuerza nunca puede resolver los problemas”, afirmó, detallando que “ninguna acción que desafíe el derecho internacional puede ser tolerada”.
Por su parte, el representante de la Federación Rusa, Vassily Nebenzia, acusó a Washington de intentar justificar la intervención militar “mediante ataques destinados a derrocar a un régimen indeseable”.
“Y si, como dice Washington, las autoridades iraníes no entran en razón, entonces Washington resolverá el problema iraní a su manera favorita –mediante ataques destinados a derrocar a un régimen indeseable– para dar credibilidad y justificar sus acciones”, dijo.
El asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Mike Waltz, reiteró la posición de línea dura de la administración Trump sobre las protestas, ignorando las sanciones occidentales y culpando al gobierno iraní por lo que él afirma es la "miseria económica" del pueblo iraní. Haciendo gala de su estilo amedrentador subrayó que "todas las opciones están sobre la mesa" respecto a Irán.
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