Durrah: la ocupación arranca de su casa a corresponsal de Al Jazeera
De madrugada, con los ojos vendados y las manos esposadas, el periodista Montaser Nassar fue sacado de su casa al sur de Hebrón y llevado a un campamento militar. Lo liberaron horas después, pero el mensaje quedó claro: contar lo que pasa en Cisjordania, es un riesgo de vida.
Las fuerzas de ocupación irrumpieron alrededor de las 2.30 del martes en la casa del corresponsal de Al Jazeera , Montaser Nassar, en la ciudad de Durrah, al sur de Hebrón. Según el propio canal, los soldados le vendaron los ojos, lo esposaron, agredieron a su esposa y le confiscaron el teléfono.
Nassar fue trasladado a un campamento militar cercano al campo de refugiados de Al-Fawwar, donde permaneció varias horas antes de ser liberado. El canal emitió imágenes del momento de la detención, con el periodista maniatado y con los ojos tapados, según consignó el Centro Palestino de Información .
Una redada sobre toda la ciudad
Nassar no fue el único. En la misma incursión sobre Durrah, la ocupación detuvo a 21 personas, entre ellas ex presos políticos y un dirigente de Fatah, de acuerdo con el Centro Palestino de Información.. La mayoría fue liberada tras ser interrogada durante horas.
Según el relato recogido por Al Jazeera, los detenidos fueron golpeados, obligados a permanecer en posiciones forzadas y amenazados por agentes del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior israelí.
La misma noche hubo redadas en Qalqilya, donde fueron detenidas cinco personas, y en Huwara, al sur de Nablus. En el pueblo de Al-Burj, al sur de Hebrón, los soldados tomaron una vivienda y la convirtieron en puesto militar. El lunes, además, las fuerzas israelíes ya habían detenido al periodista Samer Khuweira tras allanar su casa en Nablus.
Periodistas en la mira
El caso de Nassar se inscribe en una política sistemática. Según datos citados por Al Jazeera, el régimen israelí mantiene presos a por lo menos 40 periodistas palestinos, la mitad de ellos bajo detención administrativa, es decir, sin cargos ni juicio. La semana pasada, las tropas allanaron la oficina de la televisora Al-Ghad en Hebrón, y la propia oficina de Al Jazeera en Ramallah permanece clausurada desde 2024.
El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) contabiliza alrededor de 250 trabajadores de prensa asesinados desde octubre de 2023, la enorme mayoría en Gaza.
El mensaje detrás de la venda
Vendar y esposar a un corresponsal frente a su familia, agredir a su esposa y quedarse con su teléfono, donde guarda contactos, fuentes y material, es una advertencia dirigida a todos los que todavía trabajan en Cisjordania.
Mientras las capitales occidentales siguen alimentando la teoría de los dos demonios y pidiendo “moderación” a “ambas partes”, la prensa palestina debe hacer su trabajo esposada, vigilada y contando sus mártires. Y cada cámara que se apaga en Hebrón o en Gaza es una porción de los incontables crímenes cotidianos, que el mundo deja de ver.
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