Trípoli: Aoun promete terminar con décadas de abandono de la capital del norte
En la primera visita oficial de un presidente libanés a la ciudad en casi quince años, Joseph Aoun reivindicó la presencia del Estado en una de las urbes más pobres del país y sostuvo que "la división no protege a nadie".
El presidente del Líbano, Joseph Aoun, recorrió el sábado 24 de octubre Trípoli, la segunda ciudad del país, acompañado por los ministros del Interior, Ahmad Hajjar, y de Justicia, Adel Nassar. Según L'Orient Today , se trató de la primera visita oficial de un jefe de Estado libanés a la capital del norte en casi quince años. "Mi visita apunta a decirle a la gente de Trípoli que el Estado está presente y siempre a su lado", afirmó en el Serrallo de la ciudad, donde fue recibido por el presidente del municipio, Abdel Hamid Karamé.
"Trípoli sufrió mucho el abandono y es hora de terminar con eso", agregó Aoun, quien anunció proyectos para generar empleo, sin dar mayores precisiones. El diario recuerda que la ciudad, una de las más pobres del Líbano, arrastra una falta crónica de fondos, infraestructura en ruinas, derrumbes mortales de edificios a comienzos de este año y una nueva crisis de residuos.
Justicia, seguridad y puerto
En el Palacio de Justicia, el mandatario sostuvo que "la justicia demorada no es justicia" y pidió a los jueces que no se dejen influir por nadie. La frase no es menor en Trípoli: allí, familias de detenidos islamistas reclaman desde hace años su liberación y juicios más rápidos, y la ley de amnistía general aprobada en agosto quedó envuelta en una disputa luego de que el Consejo Constitucional la validara el 12 de octubre con reservas interpretativas cuestionadas por legisladores sunnitas.
En el puerto, Aoun celebró la inclusión de las terminales de Trípoli y Beirut en el club de puertos del Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa (IMEC), concretada a comienzos de octubre, y planteó convertir a la terminal del norte en una de las más importantes de la región. "Incluir dos puertos en vez de uno es un logro, pero hace falta una serie de pasos para que se vuelva realidad", advirtió.
"La división no protege a nadie"
Durante la gira, según el canal libanés MTV , Aoun afirmó que el Líbano atravesó años difíciles en los que su pueblo pagó un precio muy alto y que "la experiencia demostró que la división no protege a nadie". "El Estado no está en confrontación con su pueblo; es su garantía. No pertenece a un grupo, sino a todos los libaneses", dijo, y reiteró que un Estado estable es aquel en el que las armas están exclusivamente en manos de su ejército.
El presidente también denunció la acción de "grupos que se esconden detrás de la política" y que, a su juicio, convirtieron a Trípoli en "un buzón negro donde se intercambian mensajes envenenados". "La era de la privación, la exclusión y la marginación terminó", proclamó ante los vecinos.
Una ciudad postergada
Trípoli, puerto histórico del Mediterráneo oriental y principal ciudad de mayoría sunnita del país, cargó durante años con el estigma de la violencia y con el olvido sistemático de Beirut. La visita llega, además, en un momento en que el Estado libanés intenta mostrarse fuerte puertas adentro mientras el sur sigue bajo ocupación y bombardeos, con cientos de miles de desplazados que todavía no pudieron regresar a sus pueblos.
El gesto tiene un valor simbólico indudable: un Estado que durante décadas le dio la espalda al norte intenta, al fin, mostrarse presente. Pero la promesa de que "ningún libanés debe sentirse abandonado" se medirá en obras y no en discursos. Y la unidad que reclama Aoun sólo será real cuando el Estado pueda proteger a todos sus ciudadanos, de Trípoli a Bint Jbeil, y recuperar cada centímetro de su territorio de manos del régimen israelí.
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