Nueva promesa de cese al fuego en el Líbano: esperanza diplomática, escepticismo en la calle
El presidente Joseph Aoun presenta un acuerdo negociado en Washington como "última oportunidad" para la estabilidad. En las calles del sur, la población libanesa recibe cada anuncio de tregua con el escepticismo que imponen los ceses al fuego que nunca cesan el fuego.
El presidente libanés Joseph Aoun confirmó este jueves que las negociaciones diplomáticas para frenar la escalada militar en el sur del Líbano alcanzaron un punto decisivo y que un acuerdo de cese al fuego podría entrar en vigencia en un plazo de 24 horas, siempre que todas las partes otorguen su aprobación final y las garantías necesarias. En una conferencia con periodistas, Aoun calificó el entendimiento como una “última oportunidad”, advirtiendo que, de fracasar, cada parte deberá asumir “la responsabilidad histórica por las consecuencias”.
El mandatario subrayó que el nuevo acuerdo difiere sustancialmente del arreglo de cese al fuego del 27 de noviembre de 2024, tanto en su estructura como en sus términos, y lo describió como un marco “sostenible y fundamental”. El pacto, alcanzado en la cuarta ronda de negociaciones mediadas por Estados Unidos en el Departamento de Estado, establece “zonas piloto” en las que el Ejército libanés asumiría el control territorial exclusivo, con la exclusión de todos los actores no estatales.
Las negociaciones fueron descritas por el propio Aoun como “difíciles y complejas”. El jefe de la delegación libanesa, Simon Karam, llegó a suspender su participación ante lo que calificó como intransigencia israelí, una situación que requirió la intervención directa del secretario de Estado norteamericano Marco Rubio para retomar el diálogo.
En el plano operativo, la parte libanesa propuso iniciar con una fase piloto en las localidades de Zawtar al-Gharbiyeh, Zawtar al-Sharqiyeh y la zona del Castillo de Beaufort (Qalaat al-Shaqif). Un primer gesto en esa dirección se registró este jueves, cuando unidades del Ejército libanés ingresaron a la localidad de Dibbine, en el distrito de Marjayoun, tras el repliegue de las fuerzas israelíes, según informó la Agencia Nacional de Noticias del Líbano.
Sin embargo, en las calles del sur libanés la esperanza escasea. En Sidón, muchos residentes recibieron el anuncio con abierto escepticismo. «Cada pocos días se anuncia un cese al fuego, pero la gente sigue muriendo», dijo Mayada Hijazi. «Todo es hablar y nada de acción», coincidió Salah Nassab. «Seguimos volviendo a nuestras casas y después nos desplazan otra vez, ida y vuelta. Estamos muy cansados».
La desconfianza tiene fundamento: el acuerdo de tregua que entró en vigor el 17 de abril y fue extendido hasta principios de junio no impidió que el régimen de ocupación israelí continuara con bombardeos casi diarios sobre territorio libanés.
Más de 3.500 personas han sido asesinadas en el Líbano y más de 1,2 millones fueron desplazadas desde el inicio de las hostilidades. Las tropas israelíes han avanzado más profundamente en el sur del país que en cualquier momento desde el fin de la ocupación de 1982-2000, controlando actualmente alrededor de una quinta parte del territorio libanés.
Aoun enfatizó el papel de Estados Unidos como garante del proceso, elogiando la postura “firme y decisiva” de la administración de Trump. Pero esta dependencia del aval norteamericano plantea interrogantes de fondo: Washington no solo es el principal aliado estratégico y proveedor de armamento del régimen de ocupación israelí, sino que fue junto a Tel Aviv protagonista del ataque sorpresivo contra Irán el 28 de febrero que desencadenó la actual escalada.
Aoun también informó que transmitió a Washington las garantías recibidas del presidente del Parlamento, Nabih Berri, confirmando el compromiso de Hezbollah con un cese al fuego integral, siempre que la parte israelí actúe en reciprocidad. La resistencia libanesa ha expresado su disposición al cese de hostilidades, pero el historial de incumplimientos israelíes coloca la responsabilidad de cualquier fracaso del lado de la potencia ocupante. Las próximas jornadas serán determinantes.
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