Aoun voló a reunirse con Trump en Washington
La reunión celebrada el martes en la Casa Blanca entre el presidente libanés Joseph Aoun y el mandatario estadounidense Donald Trump generó reacciones polarizadas en el arco político libanés. Mientras Hezbollah rechazó de plano la aparente oferta de diálogo formulada por el jefe de Estado norteamericano, el líder del partido Fuerzas Libanesas, Samir Geagea, llamó a "llevar hasta el final el camino de Washington".
El presidente libanés Joseph Aoun se reunió el martes con el mandatario estadounidense Donald Trump en el Salón Oval de la Casa Blanca, en el primer encuentro bilateral entre un jefe de Estado libanés y un presidente norteamericano desde que Michel Sleiman visitó a Barack Obama en 2009.
La reunión, que se extendió por casi dos horas, coronó una visita de cuatro días a Washington que incluyó un encuentro previo con el secretario de Estado Marco Rubio, reuniones con think tanks y con la comunidad libanesa local. Del lado estadounidense participaron el vicepresidente JD Vance, el secretario del Tesoro y Massad Boulos, asesor principal de Trump para asuntos árabes y de Medio Oriente, empresario libanés y suegro de Tiffany Trump.
Trump abrió a la prensa lo que estaba previsto como una sesión cerrada, y recibió a Aoun con un largo apretón de manos frente al ala oeste. «Sentimos cosas muy buenas por el Líbano», dijo ante los periodistas. «Ha sido un país muy maltratado durante mucho tiempo y vamos a ayudarlo mucho», agregó, sin ofrecer detalles concretos.
El encuentro giró en torno al acuerdo marco trilateral firmado el 26 de junio entre el Líbano, el régimen de ocupación israelí y los Estados Unidos, que establece un plan de repliegue israelí y despliegue del Ejército libanés en “zonas piloto” del sur del país. Boulos indicó a los periodistas que el resultado principal de la cumbre es «la implementación de este acuerdo, que es histórico». Horas antes de la reunión, el Departamento de Estado anunció que las operaciones en la primera zona piloto habían comenzado en las localidades de Froun, Srifa y Zawtar al-Gharbiyeh, y las describió como «un resultado directo de las conversaciones de la semana pasada entre Israel y el Líbano en Roma».
Escenografía mediática y devastación a gusto en el terreno
Sin embargo, la puesta en marcha revela más escenografía que sustancia: dos de las tres localidades —Froun y Srifa— no estaban bajo control militar israelí y el Ejército libanés ya tenía presencia allí. Solo en Zawtar al-Gharbiyeh hubo ocupación israelí parcial. El alcalde de esa localidad, Abed Ezzeldine, describió la devastación que encontraron: «No podemos quedarnos porque la infraestructura está completamente destruida y las casas han sido arrasadas. Los israelíes destruyeron los caminos con bulldozers». Trump confirmó que las fuerzas israelíes están “en proceso de redespliegue hacia otras secciones”, evitando deliberadamente la palabra “retirada”. El promocionado “acuerdo” marco no incluye cronograma obligatorio ni consecuencias automáticas si el régimen de ocupación demora el repliegue, una asimetría que varios analistas señalaron como la debilidad estructural del mecanismo.
Aoun declaró ante la prensa que el Líbano pondrá fin a las hostilidades con el régimen de ocupación israelí “para siempre” y pidió apoyo político, económico y militar continuado. Consultado sobre si EEUU asistiría al Ejército libanés en el desarme de Hezbollah, Trump fue evasivo: dijo tener “planes muy concretos” pero que los discutiría en privado con Aoun. Sí expresó, en cambio, su disposición a hablar directamente con la resistencia libanesa: «Si el presidente quisiera que yo hablase con Hezbollah, lo haría».
Tras la reunión, Trump publicó en redes sociales una directiva para autorizar a las aerolíneas estadounidenses a operar vuelos directos al Líbano, interrumpidos durante décadas por falta de demanda y preocupaciones de seguridad. «Después de reunirme con el presidente del Líbano, Joseph Aoun, quien ha hecho un trabajo notable transformando su país, ordeno a mi administración permitir que todas las aerolíneas estadounidenses vuelen directamente al Líbano para que los estadounidenses puedan visitar fácilmente esta hermosa tierra», escribió.
Reacciones de la política libanesa: dignidad o entreguismo
Las reacciones en el Líbano volvieron a exponer la fractura política interna. El diputado de Hezbollah, Hussein Hajj Hassan, fue categórico al afirmar que «no puede haber diálogo con quienes nos atacan, destruyen nuestra tierra y nuestras casas, y matan a nuestro pueblo».
En una entrevista con Radio Sputnik, Hassan sostuvo que la cumbre «no fue más que retórica y promesas estadounidenses sin garantías, sin un cronograma preciso para el repliegue, y sin ningún avance ni resultado tangible».
Consultado sobre la disposición de Trump a contactar a la resistencia, ironizó: «Estábamos tomando café; no tuvimos tiempo para esa conversación», y criticó el “enfoque condescendiente” de los Estados Unidos. Hassan preguntó si el rearme del Ejército libanés se plantea “para enfrentar a Hezbollah o a Israel”, subrayó la “continuada cooperación y confianza” entre la resistencia y las fuerzas armadas, y advirtió que el llamado de Trump a una intervención de las fuerzas del régimen de Sharaa implantado en Siria “constituye una violación de la soberanía libanesa”.
El presidente del Parlamento y aliado de Hezbollah, Nabih Berri, llamó a esperar “resultados sobre el terreno” antes que “la imagen proyectada por la reunión”. Burlándose de una declaración de Trump según la cual él aprobaría negociaciones directas una vez que viera avances, Berri afirmó: “Trump me entiende mejor que algunos libaneses”.
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