La cultura es un acicate y pilar de la libertad humana, quizá, su más viva expresión. Prueba de ello es la enconada y sangrienta campaña de destrucción que el Estado Islámico ha desplegado contra toda expresión cultural contraria a sus postulados extremistas. El asalto reciente a una biblioteca en Mosul, es el último acto de barbarie, que se añade una larguísima lista.