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miércoles, 06 de mayo de 2020

Cercano Oriente: hogar de las ciudades más antiguas del mundo

Por Redacción Diario Sirio Libanés

En el Cercano Oriente, la región del Levante y el Creciente Fértil alberga a la mayoría de las ciudades que compiten por el título de “ciudad más antigua del mundo”.

Si bien, más allá de la tarea fácil de descontar de inmediato todas las ciudades de América, Australasia y la mayoría de Europa, en especial su parte occidental; el proyecto de identificar la ciudad continuamente habitada más antigua del mundo es un asunto complejo ya que existe un cúmulo de demandas y contrademandas, mitos y leyendas, excavaciones arquitectónicas y evidencia, que se encuentran aún en disputa.

Una razón para la rispidez de este tema es la cuestión de decidir cuándo un asentamiento se convierte en una ciudad: algunos postulan que es cuando abandona la simple autosuficiencia y establece el comercio con el exterior, otros que es cuando desarrolla los sistemas hídricos. También hay una disputa de larga data en los círculos académicos sobre si las ciudades podrían ser anteriores a la agricultura.

Pero incluso entre los lugares que son indiscutiblemente ciudades, los demandantes se extienden desde Varanasi, en la India hasta Plovdiv, en Bulgaria.

Varanasi, una vez conocida como Benarés, basa su fama en la leyenda de que fue establecida por Shiva en el 3.000 AC, mientras que toda la evidencia real sugiere que fue fundada en el Ganges 2.000 años después. Plovdiv, por su parte, tiene un caso mucho más fuerte, con evidencia de haber sido habitada en forma continua desde el 6.000 AC.

Cuna de la civilización humana

Si bien se ha establecido que en India y China reposan ciudades con un importante registro histórico, es en el Cercano Oriente, específicamente en la zona del Creciente Fértil, donde se encuentra la zona más fértil, activa y prolífica de la urbanidad antigua en relación al asentamiento poblacional y su continuidad.

Irak, por ejemplo, tiene a la norteña Kirkuk, una vez la antigua capital acadia de Arrapha, fundada alrededor de 2.200 AC, y con las ruinas de un castillo de 5.000 años de antigüedad para demostrar su autenticidad. Luego está la cercana Erbil, que reclama asentamientos que datan del 6.000 AC.

Mientras tanto, en el actual Irán, heredero de la antigua vecina cultura persa, está la ciudad de Susa, centro administrativo de la localidad homónima, que cuenta con una acrópolis como signo seguro de su estatus de ciudad antigua, y que es datada por carbono con una presencia desde alrededor del 4.200 AC, así como con evidencias de tareas domésticas permanentes que se remontan a otros 800 años más.

Sin embargo, las postulaciones de Susa se ven debilitadas por el hecho de que la ciudad fue degradada a "pequeño asentamiento" entre los siglos XV y XX de nuestra era.

En el caso de la zona del Líbano y Palestina, las capitales Jerusalén y Beirut pueden reclamar que la urbanización se remonta al menos al 3.000 AC, al igual que la ciudad palestina de Jericó a orillas del río Jordán. De hecho, los arqueólogos han encontrado evidencia de 20 asentamientos sucesivos en Jericó que datan de hasta el 9.000 AC.

La ciudad, fundada por los cananeos, fue sede de gobierno de Alejandro Magno, y posteriormente el gobernador Herodes, lacayo de Roma, quien se la arrendaba a la reina egipcia Cleopatra.

Sin embargo, Jericó permite la discusión sobre la etiqueta de "continuamente habitada", ya que ha estado abandonado durante ciertos períodos. En ese sentido, Biblos, un destacado complejo mediterráneo libanés, es posiblemente la primera ciudad fenicia, fundada en el 7000 AC, lo que la hace no tan antigua como Jericó tal vez, pero presentando la ventaja de poder reclamar una vivienda continua desde el 5.000 AC.

Otras urbes de suma importancia son Sidón y Tiro para el Líbano, así como Jenín, Hebrón y Gaza en Palestina.

En tanto que en Siria, superando al destacado origen del 2300 AC que ostenta la centro-occidental ciudad de Homs, la capital Damasco ha sido siempre una candidata indiscutible al sello de ciudad más antigua del mundo.

Su nombre aparece en el libro bíblico del Génesis, y hay evidencia de poblaciones habitantes que se remonta al 9.000 AC., aunque la más fuerte evidencia de clara actividad data del segundo milenio antes de Cristo.

Pero sin ser la capital, y merced a su condición histórica de fuerte centro de comercio y tránsito en el norte sirio, Alepo, la ciudad más grande de Siria que alguna vez fue un poderoso rival de El Cairo y Constantinopla, parece ser la metrópoli que tiene un caso mucho más fuerte para ser declarada la ciudad más antigua del mundo.

La evidencia del asentamiento poblacional en Alepo se remonta al 6000 AC, pero las excavaciones al norte de la ciudad sugieren que nómadas errantes hicieron campamentos domésticos allí, cerca de unos 5.000 años antes de eso.

Los registros escritos muestran el destacado historial de Alepo así como su importancia estratégica y comercial a nivel regional que se ha mantenido constante a través de los siglos, solo levemente ensombrecida luego de la apertura del Canal de Suez en la segunda mitad del S. XIX.

Debate académico y reflexión de actualidad

Así como luce un “imposible” lograr la certeza absoluta en esta tan añosa y aun dinámica discusión académica sobre la ciudad más antigua del mundo, título que hoy parece correcto otorgarle a la urbe siria de Alepo; no cabe duda que la región del Levante del Cercano Oriente, es decir la Siria milenaria, ostenta el orgullo de contar con la mayoría de los centros urbanos dignos del pedestal en este debate.

Afirmación esta última, que invita a reflexionar sobre el motivo por el cual en esta milenaria zona, tanto en la Historia Antigua como en la actualidad, se ha definido no solo el grado de la más amplia evolución cultural de la Humanidad sino que en diferentes oportunidades, también el propio destino político y económico de la misma.

Claramente, de ello surge la importancia del sostenimiento de este crucial legado cultural contenido en la región del Levante Sirio y sus antiguos centros urbanos.

Pero también, lo hasta aquí expresado permite tomar noción de las graves implicancias del nivel de criminalidad exhibido por quienes, ostentando hoy el máximo poder político y militar de la Tierra, han venido intentando destruir a Siria implantando el caos, la destrucción y el terrorismo en su fértil y milenario suelo, que debe ser preservado cual tesoro y orgullo para la Humanidad en su conjunto.

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